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Among The Living

Among The Living

Among The Living

Martes 28 Junio, 2011
1986. Island

La mitad de los ’80 fue una época realmente prolífica en cuanto a producciones musicales. Mientras el mainstream era dominado por bandas como Bon Jovi o Poison, de las profundidades del underground surgían una cantidad impresionante de bandas que cultivaban el “temido y amado” thrash metal. De las cuatro bandas más importantes de la Bay Area siempre se mencionó a Slayer, Metallica, Megadeth y Anthrax. Los cuatro jinetes del Apocalípsis, los cuatro reyes del naipe.

¿Y qué se puede decir de Anthrax? Primero, que no son comparables con sus contemporáneos, porque mientras los otros se preocupaban que su imagen fuera sucia e intimidadora, los Anthrax se vestían con bermudas y zapatillas. Eso revelaba su postura frente a las cosas: sólo queremos diversión. En lo musical, tampoco se les puede comparar, ya que, si bien utilizan la rapidez de los riffs y la maestría acelerada en la batería, la onda de cada disco de Anthrax va más allá de cualquier cosa antes vista. Era pura onda, pura fiesta, pura energía, la música perfecta para el mosh y el slam.

Vamos a 1986. Este año además de ver como salían editados el “Master Of Puppets” de Metallica, el “Reign In Blood” de Slayer y el “Peace Sells” de Megadeth, nos entregó una de las obras maestras de Anthrax, el “Among The Living”, el disco que venía a consolidar lo que ya habían esbosado en sus tres discos anteriores: velocidad, entretención y una calidad técnica sorprendente.


Charlie Benante (batería), Dan Spitz (guitarras), Frank Bello (bajo), Scott Ian (guitarras) y Joe Belladona (voz), eran la combinación perfecta para hacerte cabecear y en este dsico sacaron a relucir sus mejores riffs, sus mejores solos, sus mejores fraseos e hicieron un disco notable. Un disco que en 9 canciones no tiene ninguna de relleno. Un clásico del thrash de los ’80.

El disco abre con los acordes de ‘Among The Living’, una de las canciones emblema de la carrera de la banda. Al principio lenta y pesada que se transforma en una máquina insuperable de velocidad y técnica. Potente, enérgica y con un coro que no se olvida jamás: “Among the living, follow me or die”.

‘Caught In A Mosh’ es la filosofía musical de la banda. Despreocúpate de los problemas y ven a bailar. Esto si que es rápido y tiene una vibra de buenas ondas que muy pocos grupos pudieron lograr. Es esa energía limpia que, a pesar de la rapidez y el peso, que para algunos podrían incitar a la agresión, provoca una complicidad entre los fanáticos que sólo buscan diversión. Basta con mirar partes del “oedivnikufesin” o Nice Fuckin’ Video, que refleja un show de promoción de “Among The Living”.

El tercer tema es ‘I Am The Law’, inspirado en la figura del personaje del Juez Dredd y el cuarto –‘Efilnikufesin (N.F.L.)- ratifica de una manera grandiosa la estructura de cada uno de los riffs, riffs que se repiten a través de todo el disco pero que van variando en pequeños detalles que los hacen cada vez más seductores. También la letra de este tema delata la postura juvenil de esos años, en contra de todo y burlándose de todo.

Después de la potente y eléctrica ‘Skeleton In The Closet’ aparece la figura monumental de la canción que más recuerdos trae a mi memoria: ‘Indians’. Era una fascinación por sólo dos palabras que me movilizaban más que cualquier droga. El sólo hecho de escuchar cuando casi al final de la canción Joe Belladona gritaba “WAR DANCE”, iniciaba el rito más sagrado de la época escolar: el mosh. Era lo máximo, las almohadas volaban, los muebles se rompían, nuestras poleras se rajaban. Era como si estuviésemos en una batalla campal, pero sin heridos. Después sólo había cansancio y alegría. Eran de esos momentos de complicidad juvenil que sólo se daban con Anthrax.

El resto del disco corre más rápido, ya nos acercamos al final de nueve canciones que te dejan agotado. ‘One World’ es potentísima, y como viene después de ‘Indians’, muchas veces no le ponías la atención necesaria para descubrir que es realmente espectacular, con un coro largo, las guitarra a mil por hora y con Joe demostrando que era un cantante incomparable. Más adelante viene ‘A.D.I./Horror Of it All’, la única que comienza con guitarras acústicas limpias, la perfecta pausa para disfrutar y retomar el aliento, la perfecta introducción para los masacrantes riffs de ‘Horror’, que deben ser los más entretenidos y variables del disco, con una batería que aumenta su protagonismo mientras avanza el tema y con los juegos típicos que hacen de Anthrax una banda tan recordable.

Tal vez no he hablado demasiado del bajo de Frank Bello, quien hoy por hoy se dice que puede ser el nuevo bajista de Metallica. Lo que pasa es que con tanta guitarra, el bajo pasa a un segundo plano, y eso no significa que las figuras que él hace no sean eficientes o entretenidas, sino que omo están tan bien puestas no encuentras cosas para criticar o alabar. Sólo están y son imprescindibles, sobre todo en vivo, cuando la figura de Bello se convierte en una de los pilares del show.

Para finalizar la descarga aparece ‘Imitation Of Life’, guardando un poco los riffs endemoniados para hacerlos más cansinos y melodiosos, para luego volver a lo de siempre, la carrera por llegar más rápido al final. Este debe ser el tema más parecido al Anthrax de los primeros discos, con esa energía no tan bien elaborada y con los fraseos de Joe demasiado apurados. De todas maneras al final convence por todos lados, con un coro muy oreja y un solo al estilo Dan Spitz.

“Among The Living” es un disco clásico. Un disco que refleja una etapa esplendorosa del metal americano. Un disco que aún hoy sorprende por su frescura y velocidad, la característica principal de esta banda espectacular.

Keko Peralta C.

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