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Bill Haley: Cuando el reloj dicta el olvido

Bill Haley: Cuando el reloj dicta el olvido

Viernes 09 Febrero, 2018
Bill Haley: Cuando el reloj dicta el olvido

El intérprete del hit rock pionero de la historia, ‘Rock Around the Clock’, fue también estrella fugaz del género y protagonizó la primera ola revivalista. Pero Bill Haley, treinteañero, gordo y tuerto cuando el mundo lo conoció, siempre se sintió como un extraño ídolo adolescente.

Se sentaba en la barra o en un cubículo de un restaurante de la calle Tyler en Harlingen, al sur de Texas. Nadie le reconocía. Tenía más de 50 años, llevaba gorra de beisbolista, lentes gruesos, la mirada extraviada. Entonces, como si se tratara de un anzuelo, comenzaba a canturrear, ansioso de ser reconocido. Si alguien hacía contacto, contaba anécdotas de otros días, a veces incongruentes, como si el interlocutor no estuviera allí y hablara para si mismo. El alcohol le había dañado irremediablemente. Se rumoreaba un tumor cerebral como motivo de su comportamiento pero la razón era la bebida. Parecía ebrio aún cuando no lo estaba. Vivía en un cuarto anexo de su casa cerca de la piscina, y por días su familia no le veía. En la mañana del 9 de febrero de 1981 William John Clifton Haley, Bill Haley para la historia, dejó de existir. Tenía 55 años.

‘Rock Around the Clock’ es la primera canción del rock que tuvo verdadero éxito pero, estrictamente, no se trata de la primera. Al menos el término “rock” ya se usaba. En 1947 apareció ‘We’re Gonna Rock, We’re Gonna Roll’ de Wild Bill Moore, y tres años después Gunter Lee Carr con la machacona ‘We’re Gonna Rock’. ‘Rock Around the Clock’ fue compuesta en 1952 por Mark C. Freedman y James E. Myers bajo el formato de un blues. Bill Haley la grabó el 12 de abril de 1954 en Nueva York, fue lanzada en mayo, y al año siguiente se convirtió en número uno. El impacto llegó a Gran Bretaña donde el sencillo reingresó siete veces hasta 1974 a los listados. Vendió 25 millones de copias y contiene todos los elementos que acuñarían al género en sus primeros tiempos: batería en primer plano unida a la voz desde el inicio, gran ritmo bailable, y el primer solo de guitarra memorable de la historia del rock a cargo de Danny Cedrone, quien ese mismo año, el 17 de junio, se mató al quebrarse el cuello al caer de una escalera. La pieza se convertiría en un himno adolescente al ser incluida en la película “Blackboard Jungle” (1955) -conocida acá como Semilla de maldad-, filme que abordaba tempranamente la temática racial.

Para Bill Haley tampoco se trataba de la primera canción del naciente estilo que montaba en un estudio. Ya lo había hecho en 1953 con ‘Crazy Man, Crazy’ y en el 54 con ‘Shake, Rattle and Roll’, composiciones que genuinamente pueden ser consideradas como rock & roll. A esas alturas, Haley rondaba los 30 años y llevaba más de una década como intérprete. Nacido el 6 de julio de 1925 en Michigan, en 1940 abandonó los estudios para trabajar en una embotelladora. A los 18 grabó su primera canción, ‘Candy Kisses’ y durante cuatro años integró bandas de country and western. Desilusionado por la falta de éxito, volvió a su casa para trabajar de locutor en una radio y luego como director artístico. En 1949 formó The Saddlemen. Tres años después y por sugerencia, decidió cambiar el nombre a The Comets y adoptar los nuevos sonidos y ritmos que embrionariamente estaban mezclando las raíces del blues con el country. Así Haley y su banda grabaron ‘Rock the Joint’, considerado como su primer corte de rock. “El verdadero punto de inflexión de mi carrera fue un single titulado ‘Icy Heart’. La canción había entrado en las listas de country y yo iba de camino a Nashville para promoverla, con un contacto para tocar en el Grand Ole Opry, cuando de repente me llamó mi representante. Alguien había empezado a pinchar la otra cara del disco, un boogie rápido, ‘Rock the Joint’, y el disco estaba vendiéndose entre los adolescentes blancos y negros. Total, que me dijo: ‘Vuelve ahora mismo, quítate el sombrero de vaquero y esas botas y cómprate un esmoquin. Voy a meterte en el circuito de clubes del norte’. Ocurrió tal cual, literalmente”.

En un ambiente donde aún no se sabía muy bien de qué iba esa música, Bill Haley y sus cometas encontraban resistencias. “Muchas veces nos ponían a actuar en clubes de jazz, porque tocábamos algo sin precedentes. Aún no existía el rock n’ roll. En 1953, con un número uno en las listas, nos vimos compartiendo cartel en Chicago con Dizzy Gillespie. Al dueño del garito le parecimos una bazofia y nos echó a patadas”.

A pesar del éxito y que en los años siguientes Bill Haley y su banda colocaron varios otros sencillos en lo más alto de las listas -sin ir más lejos, siete singles en 1957-, desde el comienzo su aspecto y edad fueron una piedra de tope. Haley tenía sobrepeso y era ciego de su ojo izquierdo desde niño, producto de un daño colateral tras una operación. Intentaba darse un toque juvenil con un rulo que engominaba adherido caricaturescamente a su frente. En 1956 cuando hizo la primera gira a Gran Bretaña, si bien provocó grandes disturbios, los jóvenes ingleses sintieron desilusión al constatar que su ídolo parecía más un tío bonachón que un rebelde. La irrupción de Elvis Presley, con quien siempre tuvo una excelente relación, no mejoró su sitio en la naciente escena. El chico era guapísimo y estableció un canon de juventud, belleza y rebeldía para las estrellas de rock, en el que su figura regordeta no calzaba. Los Comets hacían lo propio para disimular su falta de atractivo. El contrabajista y el saxofonista realizaban acrobacias que delataban el pasado en ferias y shows de variedades, donde lo que importaba era el espectáculo.

“Estamos atravesando la misma etapa por la que pasaron Sinatra y Louis Armstrong”, le dijo Haley a la revista NME cuando su cuarto de hora era parte del recuerdo. Nunca supo adaptarse a nuevas variables. Intentó un disco instrumental y otro de canciones antiguas con cero repercusión. Los integrantes de los Comets empezaron a rotar el mismo año del éxito de ‘Rock Around the Clock’. Con el tiempo más de un centenar de músicos aseguran haber sido miembros del conjunto.

1958 fue el último año en que un par de canciones de Bill Haley ingresaron a las listas. Aunque siguió grabando, nunca más tuvo éxito. A fines de los 60 y en el arranque de los 70, con los primeros pasos del revivalismo y la retromanía -series como “Happy Days” (1974) y cintas como “American Graffiti” (1973) contribuyeron a ese ambiente-, Bill y su banda disfrutaron de la primera oleada de nostalgia de la cultura pop. Mantenían inquebrantables su estilo y sonido pero el músico ya no era el mismo. Su dependencia al alcohol, fobias sociales, y un encontrón con el fisco que le quitó una parte de su fortuna por no pagar impuestos, derrumbaron a Bill Haley. Atormentado por alucinaciones debido la bebida terminó preso en más de una ocasión. En esa misma entrevista a NME el viejo Bill se mostraba optimista. “Unas veces estás arriba, otras abajo; pero si de entrada fuiste bueno, volverás al primer plano. Y nosotros volveremos”.

Marcelo Contreras

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