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Chris Cornell: Disco por disco

Chris Cornell: Disco por disco

Revisitamos su catálogo en solitario
Viernes 18 Mayo, 2018
Chris Cornell: Disco por disco

Martes 21 de septiembre de 1999. Chris Cornell la tenía cuesta arriba. Su voz era una de las más emblemáticas de una movida que, después de estar en la cresta de la ola, experimentaba una veloz decadencia. Hasta los íconos del grunge buscaban desmarcarse del género: Dave Grohl mostraba su humor en Foo Fighters, Scott Weiland se lanzaba a la experimentación como solista, Ben Shepherd y Matt Cameron conectaban con su lado hippie en Wellwater Conspiracy. A nadie le extrañó que Cornell, que ya estaba aburrido del grunge a la altura de "Down on the Upside" (1996), arrancara lejos de Soundgarden en "Euphoria Morning", un disco fuertemente influenciado por Alain Johannes y Natasha Schneider. Los dos tercios de Eleven fueron, además de coproductores, los más involucrados en la instrumentación después de un Cornell tan poco rabioso que llamaba la atención. "Cuando veo a Alice Cooper, doy las gracias por no haberme creado un personaje a los 22 que después tendría que seguir emulando a los 50. Lo que sea que haga que mi disco se sienta más adulto es algo totalmente natural", decía en Spin durante las entrevistas promocionales. Recordado por sus flirteos con la psicodelia, rastros de su querencia por Captain Beefheart, "Euphoria Morning", también le abría la puerta al R&B de alta temperatura, aunque con el toque existencialista de siempre, en 'When I'm Down'. El espíritu guía del álbum fue Jeff Buckley: Cornell no sólo le dedica de forma póstuma 'Wave Goodbye', sino que se inspira en el sonido de "Grace" en la estremecedora 'Preaching the End of the World'.

Lunes 28 de mayo de 2007. No pasó mucho entre la salida de "Revelations", el adiós de Audioslave, y las sesiones de grabación de "Carry On". Liberado de las amarras de tener que tomar decisiones en grupo, Chris Cornell se daría todo tipo de gustos en su segundo disco solista, partiendo por armar un equipo de trabajo con uno de los productores más cotizados del mundo, Steve Lilywhite (The Rolling Stones, U2, Peter Gabriel, Morrissey), y con uno de los colaboradores insignes de Jeff Buckley, el guitarrista Gary Lucas, también ligado a Captain Beefheart. Sin limitaciones, Cornell se paseó por una amplia gama de estilos, desde el engañoso eco de Soundgarden en 'No Such Thing', el único tema de rock duro, hasta la madura 'Safe and Sound', en la que sonaba como un heredero del soul de los 70. De paso, cubrió 'Billie Jean' de Michael Jackon en clave unplugged antes de que se volviera un cliché grabar éxitos pop en serias versiones acústicas, y se acercó un tanto a uno de sus ídolos, Paul McCartney, grabando una canción para la saga de James Bond ('You Know My Name'). Con el tiempo, el barítono admitiría cierto desenfoque en esta época, pero "Carry On", pese a sus devaneos, lo retrata en un momento muy positivo de su vida. En sus palabras: "Lo pasé muy bien haciendo el disco, y cuando lo terminé, todavía me sentía completamente fresco. Estaba listo para hacer otro de inmediato".

Martes 10 de marzo de 2009. Vilipendiado hasta la saciedad, "Scream" cruzó el camino de Chris Cornell con el de Timbaland, uno de los más geniales artesanos del R&B, asociado a nombres gigantescos del pop como Madonna o Rihanna. El resultado fue un disco incomprendido, la manzana de la discordia de su catálogo, alienante para muchos fans, pese a que "Revelations" de Audioslave delataba inclinaciones negroides, también presentes, aunque a cuentagotas, en "Euphoria Morning" y "Carry On". Lo cierto es que, con el tiempo, "Scream" ha revelado sus bondades. Pese a vender poco, tuvo un impacto duradero en ámbitos musicales disímiles. J-Roc, uno de los asesores de Timbaland en la factura del álbum, asegura que fue el paso necesario antes de lanzarse a hacer "The 20/20 Experience" con Justin Timberlake, uno de los discos más aplaudidos del mainstream en la última década, directamente hermanado con los conceptos rítmicos expuestos en "Scream". Cornell, en tanto, rescataba la adquisición de nuevas herramientas para seguir haciendo música: "Conocí un nuevo método de composición, de grabación. Las reglas eran totalmente distintas respecto a qué se podía y no se podía hacer". Cuando Soundgarden trabajaba en "King Animal", Cornell aplicó las enseñanzas de Timbaland: construyó 'Rowing' a partir de un loop del bajo de Ben Shepherd.

Viernes 18 de septiembre de 2015. "Higher Truth" no existiría de no ser por "Songbook", la gira unplugged que Chris Cornell hizo el 2011, de la que salió un excelente disco en vivo del mismo nombre. Dando shows con su guitarra de palo en Seattle, se encontró a sí mismo como solista. Decía que recién ahí logró descifrar totalmente su propia personalidad musical, desnudando por completo las canciones que había escrito a lo largo de 30 años y agrupándolas todas bajo el mismo techo. "Quería hacer un disco de material original que encajara en el espíritu de ese tour. Esa era la dirección. Me recuerda un poco a Temple of the Dog, a "Euphoria Morning" y a las canciones que escribía solo a comienzos de los noventa (...) Esta es la primera vez en que puedo salirme de mí mismo y decir 'creo que sé cómo debe sonar este tipo y acá hay una canción para él'. Ya no me considero alguien que puede hacer cualquier cosa". De aliento acústico, "Higher Truth" fue un tapaboca para los que pensaban que, después de "Scream" y de retornar con Soundgarden, Chris Cornell había perdido el rumbo o se había quedado sin ideas en su carrera individual. Se trataba de su obra más consistente desde "Euphoria Morning", así como también de otro agravante de su dolorosa muerte. Todavía le quedaba mucho para dar.

Andrés Panes

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