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El exorcismo de Nick Cave

El exorcismo de Nick Cave

“Distant Sky”: ¿Puedes sentir el latido de mi corazón?
Viernes 13 Abril, 2018
El exorcismo de Nick Cave

¿Cómo hacer arte del dolor más visceral? En 2015, Nick Cave estaba en uno de los mejores momentos de su carrera, siendo considerado como el compositor más destacado de su generación, además de estar celebrando 30 años junto a su banda, The Bad Seeds. Pero entonces ocurrió la tragedia: Arthur, su hijo de 15 años, murió al caer de un acantilado en la ciudad costera de Brighton, Inglaterra, producto de un mal viaje de LSD. Así, el hombre cuya obra se ha nutrido de canciones tristes y violentas, de diferentes tipos de tragedias y temores propios y ajenos, reales o ficticios, debió afrontar su mayor desafío vivencial y artístico: crear belleza desde su angustia infinita, como una forma de sobrevivir (una de las obsesiones más profundas y honestas del ser humano). Una decisión –para él inevitable– de hacer público su duelo. “Skeleton Tree”, fue el dramático disco con el Cave volvió desde las profundidades de la melancolía. Aunque trayéndola consigo, como una sombra constante y que proyecta a cada frase que canta. El disco vino con el estreno casi simultáneo de “One More Time With Feeling” (2016), película –en blanco y negro– de Andrew Dominik, que documenta su grabación.


Y este 2018 estrenó “Distant Sky”, otra película, esta vez mostrando la actuación junto a su banda en el Royal Arena de Copenhague, durante la gira que lo traía de regreso a los escenarios luego de tres años. Un registro impecable. Un show que no es más que el recorrido ágil, catártico, intimo, emocionante, conmovedor y desgarrador por su último disco y algunos de sus éxitos, que funcionan como respiro ante la intensidad de las canciones de “Skeleton Tree”. Casi como un acto reflejo, la performance de Cave es como si sangrara en público. La ejecución de la banda se cuadra ante el dramatismo de su líder, quien por más contorneos e idas y venidas por el largo escenario y hacia al frente del público, no puede ocultar sus ojos vidriosos (más que evidentes hacia el final en ‘Distant Sky’, con la soprano Else Torp de invitada). Imposible abstraerse cantando frases tan brutales como "Nada realmente importa cuando la persona que amas se ha ido", en ‘I Need You’, o cuando toma las manos de alguien del público y, llevándoselas hacia su pecho, la mira a los ojos y le recita: “¿Puedes sentir el latido de mi corazón?”. Dantesco.

Por otro lado, el trabajo de dirección de David Barnard es impecable. Con mucho respeto, captura instantes sublimes, haciendo de la película una verdadera ceremonia, donde el australiano es reflejado como un juglar postmoderno relatando su doloroso drama, no como si se tratara de una tragedia griega, sino que solamente abriendo su corazón a plenitud. Imágenes, sonidos, letras e interpretación hacen lo suyo, constriñendo al espectador e, inevitablemente, conectándolo con su sufrimiento. Pero también hay momentos de esa catarsis salvaje de sus inicios: ‘From her to eternity’, ‘Tupelo’, ‘Jubilee Street’, ‘Red Right Hand’, ‘The Weeping Song’ (metiéndose entre el público) o ‘Stranger Lee’ (con el escenario invadido de fanáticos) sirven como cable a tierra, con los Bad Seeds despachándose sendos golpes de energía eléctrica para levantar a nuestro héroe, que aún conserva un aura de peligro e incomodidad. A pesar del luto.

Ambos trabajos audiovisuales han sido la forma en que Cave ha intentado afrontar la pérdida de su hijo. Novelándolo. Como si contarlo a través de una historia ayudara a exorcizar sus demonios. No sabemos si en verdad ayuda, pero en la frialdad de la distancia, podemos decir que ‘Distant Sky’ es extraordinaria por mostrar esa faceta del artista viviendo un momento límite. Y dejando la tenebrosa sensación que, hasta en esos terrenos inhóspitos de la desesperanza, se mueve con comodidad (como no, si escribió sobre la muerte desde los primeros días de su carrera).

César Tudela

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