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Freddie Mercury en otro contexto

Freddie Mercury en otro contexto

Un vistazo a su trabajo fuera de Queen
Viernes 24 Noviembre, 2017
Freddie Mercury en otro contexto

Hay un hermoso libro de fotos de Freddie Mercury. Se llama “Freddie Mercury: The Great Pretender. A Life In Pictures” y fue publicado el 2012. Es básicamente un seguimiento, desde los días de anonimato hasta los de fama planetaria. Uno de sus méritos consiste en documentar el impacto de Queen en la vida de Mercury: impresiona la diferencia entre el veinteañero de cabeza gacha retratado con su guitarra de palo en 1970 y el volcán de carisma en plena erupción que se devoraba las cámaras cuatro años después. Estar en la banda fue clave para que pasara de cantar como un corderito, como le decía el batero Roger Taylor cuando recién se estaban conociendo, a ser la personificación del frontman perfecto para las masas. Pero Freddie Mercury tenía un talento desbordante: no había recipiente que pudiese contenerlo. Pronto se fue haciendo notorio que era mucho más que la voz de Queen.

El principal testimonio es su debut solista, “Mr. Bad Guy”. No tanto por las canciones, que de todas maneras se defendían (la rotunda 'Living On My Own' aparece ahí), sino por el despliegue de capacidades que representa. Editado en 1985, el disco sintetiza dos años de trabajo en los que Mercury entregó mucho de sí mismo, componiendo canciones en paralelo al ajetreado ritmo de actividades de Queen. De hecho, para ponerse manos a la obra con los toques finales, debió esperar una inusual pausa de la banda, ya que no sólo se dedicó a escribir todos los temas, además de tocar sintetizador y piano en ellos, sino que también coprodujo (junto a Reinhold Mack, hombre de confianza de Queen) y supervisó cada pequeña tarea relacionada a la confección del álbum, incluso los detalles técnicos. Su inquietud también se manifestó abarcando un amplio espectro musical, acaso una vía de escape luego de que sus inclinaciones pop, muy claras en “Hot Space” (1982), fuesen mantenidas a raya en “The Works” (1984). A pesar de eso, tras la muerte de Mercury, Queen abrazó “Mr. Bad Guy” reutilizando dos de sus canciones en el disco póstumo “Made in Heaven”.

La lista de intereses de Mercury siempre fue extensa. En 1973, grabó bajo el seudónimo Larry Lurex las dos caras de un single deudor de Phil Spector y su muro de sonido. Once años después, colaboró en un tema con Giorgio Moroder, el productor de una de sus artistas fetiche, Donna Summer. La música disco formaba parte de sus predilecciones personales tanto como el ballet, que en algún momento influenció su look, al igual que la estética de los clubes gay que solía frecuentar y en los que inspiró sus trajes de cuero. Había un correlato entre la propuesta de Queen, siempre opulenta, extravagante y ecléctica, y la personalidad de Freddie Mercury, que tenía rasgos similares. De nacer en África, en lo que ahora se conoce como Tanzania, y crecer en la India, el chico que llegó a los 17 años a Inglaterra se transformó en un excéntrico que nunca miró atrás después de conocer el lado estrafalario del estrellato. Para hacerse una idea: en las fiestas a las que asistía con su fiel amigo Elton John, al que apodaba Sharon, unos enanos servían cocaína en bandejas apoyadas sobre sus cabezas.

Freddie Mercury chocó con Michael Jackson cuando trataron de trabajar juntos. Mucha locura para este mundo. Según El Rey del Pop, un fan de los conciertos de Queen, el inglés le metía demasiado polvo blanco a su nariz y eso habría enfriado la alianza. En tanto, Mercury culpó a la mascota de Michael Jackson, nada menos que una llama, de arruinar el ambiente en el estudio. Lo cierto es que sus agendas rara vez coincidían y eso causó el estancamiento. En el documental “The Great Pretender” emitido por la BBC el año 2012 como un apéndice del excelente “Queen: Days of Our Lives” del año anterior, Mercury lamenta haber quedado fuera de “Thriller” y perder los royalties que su participación hubiese atraído. De todos modos, dos de las tres canciones que el dueto soñado preparó vieron la luz eventualmente: 'State of Shock' se convirtió en un single de los Jackson 5 con Mick Jagger, mientras 'There Must Be More to Life Than This' apareció en “Mr. Bad Guy” sin Jackson, aunque la versión conjunta se encuentra en la recopilación “Queen Forever”. La sociedad que sí funcionó fue “Barcelona”, con Montserrat Caballé, la soprano española que lo deslumbró como acompañante de Luciano Pavarotti, al que fue a ver en vivo. Convencido de que Caballé tenía la mejor voz que había escuchado en su vida, grabó con ella un disco en el que se acercó a la ópera, otra de sus debilidades. Resulta que no sólo Queen le estaba quedando chico: la música popular contemporánea como conjunto se hacía poco para Freddie Mercury.

Andrés Panes

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