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Golpe a la cátedra: 23 años del debut de Korn

Golpe a la cátedra: 23 años del debut de Korn

Un primer disco cuya huella aún sentimos
Miércoles 11 Octubre, 2017
Golpe a la cátedra: 23 años del debut de Korn

Los años 90 fueron una década muy singular para el metal. El enorme crecimiento del género en los años 80, sin duda prorrogado (y reinventado) a comienzo de la década siguiente, con los clásicos de siempre (los eternos Big Four del thrash metal) quienes se negaron a retirarse aún cuando el fenómeno tildado como rock alternativo o grunge adquirió supremacía cultural y amenazaba con desbancar a cualquiera que se le cruzase, al menos cualquiera que no proviniese de Seattle. La convivencia de estilos era la clave de todo, aunque por cierto algunas bandas fueron dadas de baja en los márgenes de rock. Pero no estamos acá para hablar de víctimas sino de victimarios.

De pronto y sin aviso el sonido rock alternativo, hosco y relativamente desprolijo había jubilado a este llamado glam metal virtuoso y vistoso. Y si bien es cierto también sabemos que el rock no muere, solo muta y transforma estaba por verse cual sería la nueva sonoridad del rock americano.

Habiendo pese a todo bandas con impronta metálica como Helmet, Pantera y Sepultura aun así se percibía que el estilo estaba algo decaído echando en falta algo que le inyectara emoción, algo que moviera los cimientos de un estilo musical que necesitaba resetearse.

Desde un ignoto condado llamado Bakersfield en California surge entonces Korn, cinco músicos que venían del mundo tan ecléctico que solamente puede ser articulado en el contexto de la música californiana: único lugar del mundo capaz de desarrollar bandas que tocan glam metal, rock, hip hop, ska, punk y thrash a la vez.

Korn supieron ligar de manera exitosa la fuerza primigenia del rap, con la intensidad del metal con bases rítmicas y hasta líricas que en muchos pasajes de sus canciones parecían mas bien sacadas de un disco de Wu-Tang Clan, Biohazard o House of Pain, que de uno de los inmensamente californianos Red Hot Chili Peppers. Con esa "nüvedad" y de la mano del productor Ross Robinson la banda saca al mercado un disco debut en 1994, que ni imaginaban como desperdigaría esquirlas tras su explosión, un año después. "Me dejaron noqueado, aturdido", dijo un omnipresente Steve Vai la primera vez que vio a Korn usando sus modelos de guitarra de 7 cuerdas. "Sonaban como una manada de búfalos con zapatos de hierro y soplando fuego por las narices.

Para mediados de los años 90, de las nuevas mutaciones que fueron brotando la más visible fue este tipo híbrido rap metal de llamado nü metal. Y aunque el "Follow the Leader" de Korn vendría a ser el momento mismo de la madurez del quinteto y del género (instalando a los de California en el trono definitivo como reyes) fue la mezcla estilizada de guitarras metálicas, afinadas por debajo de lo normal con aquel nervio grunge y aquella vocalización del hip-hop -que sonó por primera vez en el homónimo de Korn-, que reescribió la historia: una que estaba pavimentada por bandas afines, sin duda como Tool y Rage Against the Machine.

"Nü Metal" no era un término tan sobreexpuesto al momento de la publicación del debut de Korn. De hecho no existía como género más allá de implicar algo novedoso que acontecía en el más bien conservador entorno del "True Metal". Así como "Nü" significa nuevo, Korn había sido siempre una pequeña parte de todo el sonido del entorno noventero y sin duda se convirtieron en los practicantes más celebrados de la escena que vio la luz en el nuevo siglo.



En Rockaxis.com se destacó en su momento el debut de Korn como un clásico argumentando que si bien antes se había improvisado con la mezcla de rap y metal (Anthrax o Faith No More sólo por nombrar algunos), Korn contaba con varios golpes a la cátedra que le permitirían acuñar el otro y más resistido pseudo-término “aggro metal” y que ninguna de esas bandas ofrecía: Uno, las imágenes infernales que Jonathan Davis traía consigo de su trabajo con cadáveres en una morgue y también como víctima de violencia psicológica, que dejaba en claro la razón de estas letras tan directas, gritos y llantos; Y dos, una instrumentación tan obscena que era difícil hallarle un paralelo, y que le debe casi todo al estilo de Fieldy en el bajo y al inter-tinglado del trabajo de "Munky" y "Head" en las guitarras.

El álbum homónimo, legendario ya por su legado cumple este mes de octubre 23 años. Cargado de algo que le debe a Nirvana y al grunge (una palpable angustia en letras adolescentes), al metal en la forma de riffs muy pesados afinados por 7 cuerdas y un una forma de cantar/gritar, un método que se maneja entre el hip hop y el gótico que definitivamente se adelantó a su tiempo.

Más que la banda fuera pionera, el hecho es que tomaron por sorpresa a todo el mundo. Dieron a un nuevo género una identidad que fue muchas veces copiada, emulada pero no con el estilo y la gracia que Korn poseía con tanta naturalidad. El porque produjeron un clic tan particular con sus fans y los engancharon canción tras canción, disco tras disco durante 8 años sin resistencia es algo tan misterioso como la portada de aquel álbum debut. Aquella que estaba ahí en las tiendas mirando desde una vitrina a la espera de los que se atrevieron a comprarlo y escucharlo. Si bien la experiencia previa -dolorosa en su existencialismo- del grunge es algo que no se puede obviar el hecho innegable es que este debut de Korn se separó de todo ese sonido inmediatamente y dominó el resto de la década.

Nuevamente citando a Rockaxis.com, "solo ellos pueden ser nombrados como uno de los últimos grupos en innovar con elementos reconocidos en una época donde se decía que todo estaba hecho. Y es ese el principal mérito de este álbum debut de Korn: determinar y fijar una era que sólo se dedicó a replicarlos."

El que el nü metal no existiese, o lo que entiende por ello, no es lo maravillosamente relevante aquí. Una vez que te expones al caballito de batalla del disco, una canción llamada 'Blind' explotando en altavoces saturados en mil pedazos y a las letras moduladas con vocales intensas, sobre una gran sección rítmica que privilegia el sub-sonido del bajo y las guitarras furiosas, no hay mucho más que hacer sino reconocer al heraldo de un nuevo movimiento. "Puedo verlo", puedo ver, me estoy quedando ciego," Luego vendrán 'Ball Tongue', 'Clown', 'Daddy' o 'Faget' para reducirte a cenizas.

Un debut auspicioso bajo cualquier óptica, en el libro de cualquier enciclopedia del rock y si bien no sea el más consistente ni el mejor terminado de su discografía hay suficientes retazos aquí para indicar el potencial de un nuevo gran talento, aunque en ciernes, cargados de una urgencia y convicción que hasta hoy, más de dos décadas después, resultan inigualables.

Alfredo Lewin

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