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Johnny Ramone: "Nunca me divertí tocando con los Ramones"

Johnny Ramone: "Nunca me divertí tocando con los Ramones"

Recordamos al guitarrista, a un año más de su partida
Viernes 15 Septiembre, 2017
Johnny Ramone: "Nunca me divertí tocando con los Ramones"

Como bien dice su obituario, el músico "que sabe que va a morir, tiene poco que perder, y se muestra más sincero que nunca". Johnny Ramone una vez fuera de su banda madre llegó a sentenciar: "Nunca me divertí tocando con los Ramones".

Venía a develar el verdadero mal karma de la banda, un grupo que no se hablaba antes de los conciertos y que terminó asumiendo el hecho de que los músicos más infelices suelen ser los que hacen la mejor música. El mismo Johhny, que en 1974 había instalado su célebre corte de pelo Ramones -por mucho que el peluquero fuera Dee Dee-, que no cambiaría en 30 años, tuvo que renunciar a él para someterse a su primer período de quimioterapia. El pelo luego le volvió a crecer, pero también el cáncer volvió a aparecer, así que volvió a quedar calvo. Y para él seguro que fue un tema: es que de los Ramones, era justo el más obsesionado con la imagen de la banda, y la suya propia.

Además de ser el mayor de la familia Ramonera, Johnny fue también el primer punk "formal y conservador" en muchos sentidos de la palabra. En general sobrio y de buena salud en todos sus años salvajes, resulta que le diagnostican un cáncer de próstata a los 49 años. La enfermedad se lo llevó un 15 de septiembre de 2004.

Proto Ramones: Johnny Cummings (1948-1976)
Johnny Ramone nació como John Cummings, el hijo de una familia de clase media de Long Island que luego se trasladaría a Forest Hills, Queens, donde sus vecinos resultaron ser Douglas "Dee Dee" Colvin, un adolescente adicto a la heroína y el no menos conflictivo Jeffrey "Joey" Hyman, de quien se dice había pasado un tiempo en una institución mental por obsesión compulsiva. Tres que hacían un perfecto par, los unos para los otros.

Inicialmente, la amistad se construyó sobre un gusto compartido por el alcohol y el abuso de solventes y/o pegamento, pero, en 1974, fue Cummings quien enfiló en otro rumbo al comprar una guitarra con lo ganado en su trabajo como obrero de la construcción. El trío ya referido se torna en otra cosa, con el instrumentista y luego baterista Tommy Erdélyi -fallecido en julio del 2014- y cambian sus apellidos en consecuencia con uno de los nombres que Paul McCartney ocupaba para firmar en hoteles, "Paul Ramone".

La banda si bien no se inspiró tanto en The Beatles, sí lo hizo del ruidoso rock & roll, básico y primal de The Stooges y New York Dolls. Eso, junto a una delirante mezcla de pop sesentero más algo de los primeros álbumes de los Beach Boys. ¿Insólito?


Cretinos ineptos
Después de asistir a uno de esos primeros ensayos de The Ramones, un colega músico llamado David Johansen le dijo atacado de la risa que mejor renunciara de inmediato: era tal la ineptitud de su banda que no daba ni un peso por ellos. Es difícil imaginar cómo sonaría la música rock punk moderna si Johnny hubiera seguido el consejo del vocalista de los New York Dolls., pues el alcance de su influencia es casi incalculable: todos, absolutamente todos -desde los Sex Pistols a The Clash, desde Red Hot Chili Peppers a Metallica- le deben algo a The Ramones.

The Ramones bien pudo ser la banda de rock más importante de la década de los setenta. Su enfoque desafiante, su reduccionismo a ultranza -canciones que duraban dos o tres minutos, que rara vez ocupaban más de tres acordes y nunca le dieron espacio a solos de guitarra-, hicieron pensar en un principio que quizá nuestro Johnny Ramone no era tan bueno. Pero la evidencia es clara en el impacto de las guitarras "ramoneras", son un manual de estilo en definitiva que hicieron que la música rock cambiara para siempre: la primera grabación o registro de la sentencia punk que prueba que una banda con incluso las habilidades más elementales puede hacer discos innovadores y sobretodo tremendamente emocionantes.

Una cuestión de imagen y sonido
Su imagen - camisetas, jeans rotos, chaquetas de cuero - la tomaron prestada de los estafadores adolescentes con quienes Dee Dee ocasionalmente trabajaba. Mientras que sus canciones -tal como lo haría Green Day en los noventa- reflejan con agudeza la falta de un rumbo de los adolescentes suburbanos, una vida de aburrimiento, marcada por los cómics, las películas de terror y las drogas baratas.

Los que vieron sus primeras presentaciones en vivo en el legendario club de Manhattan, Nueva York, el CBGB, frecuentemente declaran que lo The Ramones no era "otro tipo de música" sino una fuerza elemental. "Era como ser golpeado con una ráfaga de ruido, que te hacía retroceder frente al impacto del choque", recordó un periodista de la época. Ningún otro grupo tocaba tan rápido y con tamaña urgencia: coincidía con los años en que las bandas de rock progresivo tocaban dos o tres horas, en shows realzados por la iluminación y el costo del formato virtuoso a morir, los Ramones promediaban veinte minutos por actuación. Ni The Beatles.


La era dorada/ El gris revés
Su debut homónimo publicado en 1976 contabilizaba catorce canciones en menos de media hora, al igual que el que lo sucedió, “Leave Home”. Ignorado y en un principio ridiculizado por el mainstream norteamericano, hay que rescatar el hecho no menor de que fueron recibidos con entusiasmo por el movimiento punk que nacía en Inglaterra.

En lo íntimo de la banda, después de grabar cuatro discos casi perfectos en los setenta -porque debemos incluir también el “Road to Ruin”- Johnny y Joey llegaron a odiarse. En parte fue un choque de personalidades, con Joey como el liberal hippie que nunca tenía un plan definitivo y Johnny como el punk pragmático y conservador que siempre lo pensaba y controlaba todo. Pero, sobre todo, tuvo que ver con que el guitarrista le quitó la novia al vocalista y acabó casándose con ella. A Johnny le molestaba reducirlo a eso: "No nos llevábamos bien de todas formas. Lo de Linda no ayudó por cierto, pero la verdad es que nunca nos pusimos de acuerdo en nada. Éramos diferentes". Con todo, quizá Johnny fue también quien decidió cuando parar, él quería llegar a los veinte años de carrera y así fue, aunque el quiebre de los noventa se haya debido a situaciones domésticas que, como grupo, terminaron pasándoles la cuenta.

A pesar de todo, Ramones
Los intentos posteriores se enfocaron en ampliar su atractivo con baladas y una producción más pulida, cosa que no cuajó al igual que el papel protagonista de la banda en la película de Roger Corman, “Rock and Roll High School” (1979). Por otro lado, las legendarias sesiones con el productor Phil Spector para el “End of the Century” fueron en lo artístico insatisfactorias y dejaron una marca que luego sería un estándar en la interna del grupo, los choques de personalidad. Durante el resto de los años ochenta y principios de los noventa, lanzaron una serie de álbumes de dudosa repercusión a pesar de que el grupo seguía teniendo mucho arrastre en vivo.

Después de que los Ramones se separaron en 1996, la leyenda cuenta que Johnny vendió sus guitarras y amplificadores y anunció su retiro. Desafortunadamente, los últimos años le hicieron notorio por sus opiniones políticas de rango conservador/derechista: un republicano de toda la vida, expresó su admiración por Richard Nixon e hizo de su discurso en la inducción de la banda para el Rock and Roll Hall of Fame una infame perorata pro George Bush. Sin embargo, eso no perjudicó el legado del grupo.

Como lo definió la revista Rolling Stone en una de sus últimas entrevistas, "el tipo que actuó en dos mil 263 conciertos y grabó 14 discos entre 1976 y 1995, contagiando al mundo de su alegría, a gente que de verdad le necesitaba, lo único que quería a cambio era el dinero suficiente para retirarse. Y lo consiguió, gracias a que supo llevar bien sus negocios y no derrochando jamás”.

Alfredo Lewin

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