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La maldición de Lynyrd Skynyrd

La maldición de Lynyrd Skynyrd

Un destino marcado por la mala suerte
Viernes 20 Octubre, 2017
La maldición de Lynyrd Skynyrd

Artimus Pyle dice que todos los días piensa en el accidente y en lo grande que pudo llegar a ser el grupo si no hubiese ocurrido. El batero se refiere a lo que pasó el 20 de octubre de 1977, cuando falló el motor del avión en el que viajaba Lynyrd Skynyrd, forzando un aterrizaje fatal. Tres músicos murieron en la caída: el cantante Ronnie Van Zant, el guitarrista Steve Gaines y su hermana, la corista Cassie Gaines. También fallecieron el manager Dean Kilpatrick, el piloto Walter McCreary y el copiloto William Gray.

Pyle fue uno de los que, a pesar de las heridas, se arrastró por el pantano donde el Convair CV-240 se vino a tierra para buscar ayuda en las granjas cercanas. Tres días antes, Lynyrd Skynyrd había lanzado "Street Survivors", un álbum en cuya portada aparecían los miembros del grupo envueltos en llamas. La carátula fue cambiada luego del nefasto suceso, ocurrido justo cuando los connotados cultores del rock sureño estaban en su mejor momento: "Street Survivors" ya era disco de oro antes de la desgracia y, como consecuencia de ella, alcanzaría después el status de doble platino.

La catástrofe dejó múltiples secuelas. En lo inmediato, acabó con la carrera de Lynyrd Skynyrd, que sólo volverían una década después, ya transformados en otra entidad, con Johnny Van Zant (hermano del difunto Ronnie) en la voz, además del retornado guitarrista Ed King, que había abandonado la banda en 1975. A largo plazo, friccionó las relaciones humanas: en este momento, las familias Gaines y Van Zant pelean en la corte con Artimus Pyle debido a la realización de una película asesorada por el batero, tentativamente titulada "Street Survivor: The True Story of the Lynyrd Skynyrd Plane Crash".

Existe un acuerdo de no explotación comercial del nombre de Lynyrd Skynyrd. Los herederos acusan a Pyle de violarlo, no sólo por el filme, sino también por el libro "Street Survivor: Keeping the Beat in Lynyrd Skynyrd". La defensa argumenta que, al enriquecerse debido a las ganancias de la agrupación, las familias demandantes tampoco respetan el trato. En el fondo, ambas partes, mediante métodos distintos, han intentado satisfacer el interés de miles que todavía lamentan un hecho que, al parecer, era evitable: la misma aeronave fue rechazada por Aerosmith por sus malas condiciones y la poca fiabilidad de su tripulación. Antes de colapsar, la máquina tenía al menos veinte años de uso.



De todos modos, sería un error afirmar que la negatividad empezó en octubre del 77. Siempre hubo un manto oscuro encima de la banda. En la interna, había niveles de violencia inauditos. En su libro "Freebirds: The Lynyrd Skynyrd Story", Marley Brant cuenta que Ronnie Van Zant, durante un ensayo, apuntó con su pistola al batero Bob Burns y lo amenazó de muerte por no querer tocar una canción. Por su lado, Burns -que ya no estaba en la banda el 77, pese a ser parte fundamental del sonido que la hizo famosa- tuvo su propia saga negra, marcada por una depresión bipolar, malos viajes con drogas y su posterior muerte el 2015, al chocar en auto contra un árbol en una curva complicada.

En la actual alineación, aún muy acheter du cialis en ligne activa con una cargada agenda de presentaciones, el único miembro original que queda es el guitarrista Gary Rossington. La lista de fallecimientos en Lynyrd Skynrd es realmente larga. Si no son repentinos, son tortuosos. Leon Wilkeson, el bajista que estaba en el Convair caído, murió el 2001 aquejado de los pulmones y el hígado. Su reemplazo, Ean Evans, falleció ocho años después de cáncer al pulmón. El guitarrista Hughie Thomasson partió de un ataque cardíaco el 2007, y los problemas al corazón también se llevaron al teclista Billy Powell dos años más tarde.

Pero tal vez nadie tuvo peor suerte que Allen Collins. Al guitarrista, tras sobrevivir al vuelo maldito, los doctores le recomendaron amputar su brazo, pero se negó y logró recuperarse. Tras el quiebre del 77, armó The Rossington-Collins Band (con Rossington, Powell y Wilkeson), y cuando el proyecto estaba tomando vuelo, su esposa murió de una hemorragia mientras esperaba al tercer hijo de la pareja. The Rossington-Collins Band sucumbió ante la crisis personal de Collins y se disolvió en 1982, aunque luego vino la Allen Collins Band (de nuevo con Powell y Wilkeson), finalizada tras otro episodio sangriento.

En enero del 86, Collins chocó en auto. Además de provocar accidentalmente la muerte de su novia, quedó paralizado de la cintura para abajo y nunca volvió a pisar un escenario. Transformado por la experiencia, al año siguiente fue el gestor de la reunión de Lynyrd Skynyrd, en la que asumió el rol de director musical, apoyado en el mérito de haber escrito buena parte del cancionero de la banda junto a Ronnie Van Zant. La maldición caída sobre el grupo fue incapaz de doblegar su impulso musical hasta que falleció en 1990 por complicaciones de su parálisis.

Andrés Panes

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