Se encuentra usted aquí

Luca Prodan: Como una canción que zumba en el viento

Luca Prodan: Como una canción que zumba en el viento

Su imborrable legado, a 30 años de su muerte
Viernes 22 Diciembre, 2017
Luca Prodan: Como una canción que zumba en el viento

Al último show de Sumo sólo llegaron unas trescientas personas. Casi como una paradoja del destino, a tres décadas de su partida –y de aquel concierto-, tanto el sentimiento popular como los críticos especializados cierran filas ante la influencia y el legado del romano Prodan en la cultura rock. Hoy, su imagen está en miles de poleras, parches y tatuajes. ¿Qué fue lo que hizo de Luca un referente inequívoco del rock argentino? Dale, dale con el look.

“Actualmente, estamos haciendo unas bases, donde voy después a Hurlingham y le pongo voz. Cambio una zapada y la convierto en un tema. Esa es mi función en Sumo, aparte de ser el tipo que habla y el pelado que canta”. Cinco días antes de encontrarlo muerto en su residencia de San Telmo –y empezara el mito-, Luca Prodan, un italiano de espíritu libertario y líder natural de Sumo, le comentó al periodista Néstor Nardella –en su última entrevista- sobre los planes próximos que tenían con la banda. En aquel audio de veinte minutos, curiosamente, nombra a nuestro país en dos ocasiones. La primera, cuando menciona que estaban preparando una gira por Sudamérica, que comenzaría en Brasil acompañando a Charly García –“eso lo leí en Clarín”, dice con ironía-, y que sumaría fechas en Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile. La segunda, es cuando recuerda el show que el grupo argentino dio en Viña del Mar, el 21 de febrero de 1987. “Nuestro recital más grande, donde hubo como veinte mil personas”. Palabra de Luca.

Esa fue la primera y única vez que Sumo cruzó los Andes. Un concierto organizado por Alejandro Sanfuentes y Lalo Mir, y donde también tocó Upa!, Aparato Raro y GIT. El “Primer Recital de Integración de Música Rock Chileno-Argentina”. Un show totalmente inédito dado el contexto, con un país aún en dictadura y en medio del boom del rock latino. Aunque la cifra de asistentes fue menor, doce mil personas, el de Sumo fue un concierto que quedó en la memoria de muchos, y ayudó a levantar la tardía escena del punk nacional, según cuentan sus protagonistas.

"– ¿Qué onda Sumo? ¿Cómo va?
Luca levantó la cabeza y nos dijo:
–Chicos, el rock nunca va a morir."

El recuerdo es de Leonardo Aller, guitarrista de los Dada, banda precursora del punk que se gestó en la patria a mediados de los ochenta, y que viajó desde Santiago a la quinta región para ver al grupo más salvaje del rock argentino. “Ese día fue especial, porque nunca imaginé que iba a conocer en persona al pelao Luca Prodan (…) En la calle Valparaíso, en una esquina nos topamos frente a frente. Andaba más loco que la chucha y los otros del grupo lo llevaban en andas. Era raro ver ese espectáculo en pleno centro de Viña. Los locos no estaban ni ahí. Eran los Sumo”, relata Aller en su el libro “Dada, underground en dictadura” (2009).

El ojo blindado

Luca cantaba en buzo o jeans desgastados, polera blanca –en el mejor de los casos- aunque preferentemente a torso desnudo, una chaqueta de cuero negra y unos lentes de sol. Era un perfecto desastrado. O un “sucio y desprolijo”. No le importaba. No quería ser ejemplo de nada. Era un antidivo. En lo más alto de su carrera y su fama, seguía caminando por las calles porteñas como cualquiera. Decía que los que hacen rock son locos, y levantaba esa bandera arrugada contra la sed de profesionalismo que chapoteaba a su alrededor. Así las cosas, nadie en su sano juicio podía identificarse con Luca. Ni con la banda, que una vez establecida, rompieron con todo lo que se esperaba de ellos.

La verdad, en Sumo nunca se imaginaron que iban a llegar tan lejos. Sin querer –o queriéndolo- inconscientemente se transformaron en la voz de muchos. La de los que no podían gritar lo que querían, pero que encontraban en sus shows el espacio para exorcizar sus rabias y sus miedos, al fragor de las canciones que entonaba un pelado extranjero, cuya redondez tibetana de su cráneo rapado acentuaba su leyenda. Uno de los pocos que se atrevió a vivir como quería. Que se animó a vivir de su pasión y a romper los moldes establecidos, en una Argentina aún azotada por la dictadura.

Su historia es más o menos conocida. Prodan venía de una familia acomodada, pero que ya a muy temprana edad comenzó a forjar un carácter independiente y anárquico. Se escapó de uno de los mejores colegios de Escocia –fue compañero del Príncipe Carlos-, y casi se muere por su adicción a la heroína en su juventud, razón por la que cruzó el Atlántico para desintoxicarse en las sierras cordobesas, donde nació el germen de Sumo. Al poco tiempo, terminó convirtiéndose en una especie de profeta del rock argentino.

“A mi viejo le decían Coco, y a Luca le decía Coquito. Imagináte el punto de referencia. Su gran enseñanza fue 'hagamos cualquier cosa', eso es lo que decía. Luca fue un disparador, un despertador. Una linterna”, recuerda emocionado Ricardo Mollo, guitarrista de Sumo y devenido en uno de los mejores violeros argentinos, comandando a la aplanadora Divididos. Aunque este poderoso seudónimo, según el escritor y crítico literario Matías Serra, viene desde los tiempos del romano. “El sonido del bajo era un latido postnuclear. El efecto era el de una aplanadora. Etimológicamente, la palabra parece haber nacido en los escenarios que pisaron esos beduinos con corriente eléctrica a mediados de los años ochenta. Un recital de Sumo era una especie de agotamiento, final”, escribe con holgura en un texto dedicado al último disco de la banda, “After chabón”.

De lo que se puede ver, leer y conversar, se llega a una sola conclusión: Luca arriba del escenario daba miedo. Era avasallador. Hizo cosas que nadie más se atrevió a realizar. Más cercano a las desconcertantes performances de Lemebel que a la estética de alta cultura de la new wave, de la que había bebido de primera fuente en su paso por Londres.
 
"– ¿Nosotros qué somos?
Porque ciertamente no éramos un grupito new wave que “quería-ser-del-jet-set”. Y ahí me dijo eso de:
– Nosotros, Roberto, somos un grupo de rock.
– Pero esta no es la época, ¿no? Ni siquiera tenemos los volados de Duran Duran.
– Y por eso mismo, Roberto. El rock es el rock. Y nosotros somos una banda de rock y vamos a ser eterno."

No eran esas las palabras exactas, pero sí el concepto. Y tuvo razón.

Los recuerdos son del que fuera saxofonista de la banda y hoy reconocido comunicador de radio y televisión, extraídos de su libro “Sumo por Pettinato” (2009), un verdadero viaje en primera persona al interior de la banda que pactó su final cuando un ataque cardiaco producto de una sobredosis de heroína detuvo el corazón de Prodan. “¡Chau! Fuck you! A la mierda con este circo y con el rock. Ahí va la última”. Esas fueron sus palabras finales con las que terminó el show del 20 de diciembre de 1987, según recuerdan sus ex compañeros. Como un epitafio. Como una despedida del hombre que solía amar el mundo del rock ‘n roll.



Mejor hablar de ciertas cosas: Prodan bajo la lupa de los críticos argentinos

"Sin duda, la personalidad misma de Luca, un italiano pelado cantando en inglés, debió haber sido toda una novedad por estos lares aislados. Pero creo que, además, influyó mucho el hecho de que Luca viniera de Londres y estuviera muy al día con las principales corrientes musicales de la época. En aquellos tiempos previos a internet, el download y el streaming, no era sencillo obtener novedades de afuera. Y Luca conocía de primera mano muchas corrientes del punk, el postpunk y el reggae que en Argentina todavía no habían calado demasiado profundo. En ese sentido, se percibió a la música de Sumo como algo verdaderamente revolucionario, ante la dificultad concreta de rastrear muchas de sus influencias por la carencia de información. Con esto no quiero decir que la falta de ilustración musical fuera el secreto de su éxito. Realmente Sumo hacía algo verdaderamente original a la hora de sintetizar todas esas influencias y el público supo reconocérselos cada vez más." Norberto Cambiasso. Periodista, crítico musical, escritor y académico.

"Luca Prodan es, en términos artísticos, el personaje más particular que vivió en suelo argentino. En plena época de dictadura militar –en la que la llegada de los discos extranjeros se complicaba cada vez más–, este italiano revolucionó la movida musical. Había pasado por varias ciudades europeas donde había conocido de cerca la movida postpunk, y bandas como Joy Division. De hecho, el título del primer disco de Sumo ("Divididos por la Felicidad") es un homenaje a ellos. Pero además de eso, Luca traía consigo un componente que llegaría a matarlo: la adicción por la heroína. Según muchos de sus contactos y amigos, este país le "prolongó la vida", porque le permitió alejarse –al menos por un breve tiempo- de las drogas duras. Pero ya conocemos el desenlace. Sumo fue una banda de culto, que con los años se transformó en uno de los fenómenos culturales más importantes de la Argentina. ¿Hubiera sido tan masivo Sumo si Luca no hubiera fallecido en ese momento? Es difícil saberlo. Pero algo es claro: Luca Prodan es uno de los estandartes que influye a todo músico en la Argentina. Y cada año, su imagen se agranda a pasos agigantados. El reconocimiento le llegó tarde... pero lo tiene bien merecido." Fabrizio Pedrotti. Periodista, crítico musical sitio Rock.com.ar.

"La de Prodan era una figura de artista muy típica –lo que no quiere decir que lo fuera-, casi un estereotipo de estrella fugaz. Siempre acecha el peligro –por obsceno- relamerse en la muerte temprana de un héroe. El crítico Ian Penman desaconsejaba tomar al exceso como medida de la identidad de un artista. Pero Prodan, con todo su temperamento mercurial, no parecía adepto al autoengaño. La franqueza para consigo mismo se delata en una voz. (…) La voz no puede esconderse, pero nadie puede ver cómo se crea una voz. La de Luca estaba muy cerca de él, de sí mismo, no había distancia y menos impostación. Una voz sin atenuantes (pero con no pocos matices). Lo que hacía Prodan era darle forma a la autenticidad." Matías Serra Bradford. Escritor y crítico literario. (en “10 discos del rock nacional presentados por 10 escritores”, 2013).

César Tudela

Encuentra este contenido en nuestra revista.

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado

Tipo Banda Título Hace...
Videos Ricardo Mollo Crimen 1 año 9 meses
Novedades Mira el primer avance de "Cemento: El documental" 1 año 10 meses
Novedades Ricardo Mollo Ricardo Mollo ofreció recital filarmónico 1 año 10 meses
Novedades sumo Publican histórico show de Sumo 1 año 11 meses
Novedades DIVIDIDOS se suma al Frontera Festival 3 años 6 meses