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Highway To Hell

Highway To Hell

Highway To Hell

Lunes 04 Julio, 2011
1979. Atlantic

Tiene un valor especial, más allá de la calidad musical o el éxito comercial. Si, porque “Highway To Hell” tuvo algo más que ser el primer trabajo de los australianos en vender más de un millón de copias. Fue el último con Bon Scott a la cabeza. Claro, nadie iba a esperar el fallecimiento del vocalista, por lo mismo, una vez ocurrida la desgracia, este álbum se transformó en algo así como “el último tesoro de Scott”. Y no era para menos, ya que el siempre conflictivo cantante marcó una época en el rock and roll con su particular tono de voz.

Bon Scott estuvo desde un principio en la banda. Era el rebelde, la imagen agresiva. El “real rockstar” de AC/DC. Por lo mismo, tras su muerte costó dar con el reemplazante. Es más, se especuló con el fin de la agrupación.

Pues bien, tenemos dos factores para poner al “Highway To Hell” como uno de los discos importantes del rock. El primero, por su lado emocional ligado a la figura de Scott. El segundo, porque sencillamente es uno de los grandes discos de la banda. Este, junto al “Back In Black”, deben ser los mejores.

Ya mencionaba que fue el primer álbum de los australianos en superar el millón de copias vendidas. Producido por Mutt Langue, el trabajo se posicionó 17 en las listas estadounidenses y numero 8 en las británicas. Esto, sin duda, hacia ver que el fenómeno AC/DC estaba llegando y pegando. El hard rock se abría puertas entre los públicos más hostiles. Y uno de sus principales responsables era Bon Scott. Es más, creo que este disco fue el piso ideal para el “Back In Black” de un año después. Si, porque se conoció a la banda, el rock and roll que tocaban y aparecieron los siempre necesitados “hits”. Que mejor base para el “Back…”, que se transformaría en el álbum de rock más vendido de todos los tiempos. Pero ese es otro cuento. Vamos a lo nuestro.

El comienzo es simplemente demoledor. Los primeros acordes, hoy tan conocidos, no hacen más que encender cualquier alma. Se escucha, y se paran los pelos. “Highway To Hell” se transformó en un clásico, y más que eso, en un himno del rock and roll. Y de cualquier generación. Simplemente una interpretación maestra y sencilla. “Living easy, living free”, las primeras palabras de Scott en este, su último álbum. Y como dice más adelante “don´t stop me”. Claro, y ¿quién lo iba a poder detener mientras cantaba este tremendo tema?

“Girls Got Rhythm” empieza con la batería y la guitarra juntas, dándole ese toque que hace mover la cabeza un poco hacia delante y hacia atrás. Es cómo ese tema bien puesto después de un hit, que te hace seguir con la sensación de que el disco es el mejor del mundo, cargado de potente rock and roll.

“Walk All Over You” es algo extraño. Comienza algo lento, para luego toma una rapidez en la batería que te lleva a moverte a full, empujando todo el que se te cruce. Luego, las guitarras ponen la pausa nuevamente, para una vez más, agitar la batería. Esto se repite un par de veces hasta desacelerar todo, y mientras Scott lanza de su boca el “Walk All Over You”, el relajo viene. La canción se calma y se transforma en una de las más lentas de la banda. Claro, hasta que todo cambia nuevamente con la batería y se mantiene como en un principio hasta terminar.

El siguiente track, “Touch Too Much”, es más relajado que los anteriores. Bastante más relajado. Pero no por esto menos interesante. Aquí los australianos se encargan de hacer un buen tema, “suave”, pero que mantiene esa esencia de un rock bien trabajado de AC/DC.

Luego del break que es “Touch Too Much”, viene “Beating Around The Bush”, otra canción bastante movida, tanto en interpretación musical, como en el ritmo producido. Inclusive podría ser un rock and roll algo bailable.

“Shot Down In Flames” simplemente sigue esa tendencia de potente rock. Las guitarras sonando bien potentes junto a una batería y un bajo que mantienen el ritmo de la canción, y luego la típica parte del coro en el que se tiene que guardar un poco de aire para soltar con todo el “Shot Down In Flames”. A esta altura cualquiera esta bajo las llamas de AC/DC.

“Get It Hot” se caracteriza por los golpes de batería bastante más rudos que los habituales. Es más, los tambores tienen mayor protagonismo que cualquier otro instrumento.

“If You Want Blood (you've got it)” y “Love Hungry Man” siguen con la tendencia de las guitarras prolijas y afiladas. El primer track es más rudo en ejecución que el segundo, ya que este es el otro tema algo más “lento” o pausado del disco. Sin duda que si bien ninguno es un hit, al escucharlos se puede percatar instantáneamente que lo que se oye es Scott y los suyos. Podría decir que la guitarra suena así, la batería de esta otra forma o cualquier descripción más técnica de cómo saber que son los australianos. Pero realmente no hace falta. Con 30 segundos de estas canciones se sabe altiro lo que llega a nuestros oídos.

“Night Prowler” es el fin del álbum. Esta es una de las baladas más clásicas de la agrupación. Al igual que otros temas, si bien es lenta, mantiene la base del hard rock. Los solos de Angus se hacen notar y son bastante bien recibidos por el contexto del tema. El ritmo que lleva Malcolm con la otra guitarra es simplemente notable. Es el soporte del track. Bon Scott realiza una interpretación vocal notable, demostrando que no sólo sirve para las canciones más rápidas y furiosas.

El comienzo y el fin del disco son radicalmente opuestos. Mientras todo empieza con el ardiente y electrizante “Highway To Hell”, el final es de lo más relajado con “Night Prowler”. El cómo Bon Scott logra interpretar los diez temas del disco es fantástico. Como si a la hora de escribir las letras y luego cantarlas hubiese sabido que sería su última producción.

Es extraño, pero parece que Scott tenía su futuro escrito en el disco. Comenzó hablando sobre la carretera que lo llevaría al infierno, muy rudo, muy potente. Se dio el tiempo de versear sobre su sangre, quedó tirado bajo las llamas. Y terminó merodeando en las noches de rock and roll, libre, tranquilo, cómo si hubiese cumplido su misión en el mundo de la música, del rock y de AC/DC.

Así se cierra uno de los más grandes discos del hard rock de la historia. Con una banda que empezó a demostrar mundialmente su potencial musical. Ese que, gracias a este disco, al poco tiempo los convirtió en la maquina se choques eléctricos que hoy, tras más de 30 años, siguen siendo.

Andrés González

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