Se encuentra usted aquí

Slippery When Wet

Slippery When Wet

Slippery When Wet

Martes 05 Julio, 2011
1986. Mercury

Recuerdo una calurosa tarde del verano de 1986, cuando viendo “Más Música” en Canal 13, conducida por la entonces bella Andrea Tessa, presentaron el video de una nueva banda “sensación en USA”. La canción era ‘You give love a bad name’ y mi pequeño televisor Sony Trinitron con cambiador de canales de perilla y un mísero parlante monofónico de sólo 5 watts, casi explotó con semejante invasión de luces, colores y hard rock.

“Así que estos son los Bon Jovi”, me dije a mí mismo. Había leído de la banda, pero todavía no conocía su música y para cuando llegó el solo de Sambora con su caliente digitación y vibración de notas, al más puro estilo californiano, me sentí atrapado por el tema… a los pocos días, ‘You give love’ ya estaba sonando en todas las radios chilenas en “heavy rotation” y se convirtió en un hit tal como en el resto del mundo, al cual le siguieron 4 singles con similares resultados.

Pero retrocedamos un poco en el tiempo, antes del lanzamiento de “Slippery when wet” el grupo había debutado con su álbum homónimo, “Bon Jovi” (1984), donde la canción ‘Runaway’ obtuvo algo de atención en países como Japón y en radios universitarias de USA. Al año siguiente volvieron a la carga con “7800º Fahrenheit” y no pasó mucho con el disco, siendo la canción ‘In and out love’ la que mejor funcionó como sencillo. Una gira como soportes de Kiss le sirvió a la banda para darse a conocer en su país natal.

Para el tercer álbum, entonces, la agrupación decidió junto con el sello, jugarse todas sus cartas y tiraron toda la carne a la parrilla, elaborando un plan maestro: primero contactaron al afamado compositor Desmond Child, especialista en crear hits radiales, quien ya había trabajado para grandes estrellas como Kiss, Alice Cooper y Cher entre otros. El segundo paso fue contratar al productor Bruce Fairbain y a su brillante ingeniero de sonido canadiense Bob Rock, quien ya tenía cierto renombre por aquel entonces. Fairbain y Rock en forma astuta, se llevaron a la banda a Canadá, directamente a la nieve de Vancouver, donde el grupo trabajaría 24 horas al día en los estudios Little Mountain. Las únicas “distracciones” y salidas de la banda, eran a un night club de la ciudad, donde las platinadas chicas en topless inspiraron varios de los tracks de la placa…incluso el nombre del álbum (“Resbaladizo cuando está mojado”…).

Así nacía “Slippery” que, ya desde el inicio, prometía algo en grande. La grandilocuente introducción con órgano de iglesia (en la práctica un auténtico Hammond B-3 a tubo) en el inicio de ‘Let it rock’, inmediatamente te predisponía a rockear y eso mismo era lo que pregonaba el tema (“Déjalo rockear”), un himno rockero por excelemcia de esos que cantas en el auto con el puño apretado y cabeceando. La dinamita de ‘You give love’ era el segundo corte y el inicio coral a capella con el “SHOT THROUGH THE HEART AND YOU'RE TO BLAME YOU GIVE LOVE A BAD NAME!” era simplemente fantástico y acto seguido, otro enorme temazo hard rockero era el track número 3: ‘Livin’ on a prayer’, otro de los hits donde se nota la hábil mano de Desmond Child.

La producción poderosa, pero clara y limpia de Fairbain y Bob Rock hacía sonar los temas estupendamente, sobre todo ese genial inicio de ‘Livin’ con una línea de bajo profunda y penetrante. Sin duda es un arreglo genial, aunque recién hace pocos años nos enteramos (la propia banda lo admitió), que el bajista Alec John Such jamás grabó los bajos en los discos, sino que lo hacía Hugh McDonald (actual bajista de la banda). Siempre sospeché que esa línea de bajo no podía ser de John Such, porque en vivo se mostraba bastante limitado con el instrumento (al bajo me refiero mal pensados/das). ‘Livin’’ era un hit que contaba la historia de Tommy y Gina, dos adolescentes de la clase obrera norteamericana tan propias de Bruce “The Boss” Springteen, una de los máximos ídolos del líder de la banda Jon Bon Jovi, el que volvió a retomar los personajes de Tommy y Gina en ‘It`s my life’ el último gran hit mundial del grupo de su álbum “Crush” (2000).

Los hit singles del disco continuaban con ‘Wanted dead or alive’, un gran himno en plan country-cowboy que Jon retomaría en el excelente soundtrack que compuso para “Young Guns II” (“Jóvenes Pistoleros II”) de 1990, película que contaba la historia de Billy The Kid, uno de los pistoleros más famosos del lejano oeste. (En la película Jon hacía un cameo como villano, pero lo mataban a los 2 segundos). La power ballad ‘Never say goodbye’ y la rockanrolera ‘Wild in the streets’, fueron los otros hits de la placa que golpearon profundamente los charts. (El video de ‘Never’ lo pasaban a todas horas en la TV local).

Pero el cedé no vivía exclusivamente de sus singles, sino que también poseía otros temas suficientemente buenos e interesantes como ‘Social desease’ (que incluía inquietantes gemidos sexuales femeninos como intro, tal vez grabados en el topless de Vancouver que visitaba la banda), o las geniales y más melódicas ‘Whitout love’ (temazo, con un gran feeling en la batería del cubano Tico Torres) y ‘I’d die for you’, donde destacaban la faceta vocal más profunda de Jon y las excelentes melodías de teclados de David Bryan, quien arropaba magníficamente los solos totalmente “flashy” de Richie Sambora. Imperdible resultaba, también, el arte del sobre interno del vinilo, con esas infartantes playmates vestidas con escasos centímetros de tela que aparecían lavando los autos de la banda. (Sin duda esta genial fotografía del maestro Neil Zlozower, debe haber servido a muchos para autocomplacerse en la intimidad de un baño o de una habitación)

En definitiva, un gran trabajo (para mi gusto el mejor de Bon Jovi), que hasta el día de hoy lleva vendidos más de 12 millones de copias sólo en USA y que inyectó nuevos aires a la escena del hard rock mundial. Tras él, se acuñó la frase de “soft metal” para denominar a bandas como Europe, Poison, Firehouse o los propios Jovi, algo totalmente errado ya que “Slippery when whet” es un auténtico, adrenalínico y resbaladizo disco de puro hard rock, tal y como tiene que ser, como el buen sexo, en una combinación lasciva y húmeda que originó que una chica enamoradiza le dijera a Jon “You give love a bad name” (“Tu le das al amor un mal nombre”). Saquen sus propias conclusiones… Un álbum histórico e imperdible para disfrutar sin ningún sentimiento de culpa.

Cristián Pavez

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado