Se encuentra usted aquí

Lust For Life

Lust For Life

Lust For Life

Lunes 11 Julio, 2011
1977. Virgin

Un tremendo personaje es don Iggy Pop. Tal vez uno de los que mejor representa lo que es el auténtico espíritu del rock & roll. Idolatrado por muchos, ha sido elevado a lo más alto, desde mucho antes incluso de su destape en solitario. Iggy fue el foco de atención de toda la existencia de los hoy retornados Stooges. Su presencia era tan llamativa que The Stooges pasaron a ser promocionados como Iggy and the Stooges. Ello ya en el año 1970.

Iggy tuvo además la suerte de vincularse de manera muy cercana a David Bowie, en el mejor momento de Starman. Fue él quien produjo la última entrega de The Stooges, el “Raw Power”, el cual hemos revisado y celebrado aquí mismo. Y fue nuevamente el creador de Ziggy Stardust quien tomó la batuta en los dos brillantes  discos en solitario de Pop: “The Idiot” y este mítico “Lust for Life”. Eran, además, lo primero que Iggy hacía desligándose de sus asociaciones con Stooges, siendo James Williamson, guitarrista en “Raw Power”, el último con quién trabajó, para el álbum “Kill City”.

Bowie es un genio indiscutido, y parte de su talento queda plasmado aquí. No restamos crédito a Iggy, pero David aparece por todos lados en los créditos, aunque su sello sonoro se hace mucho menos presente que en “The Idiot”. El gigantesco mérito de la Iguana fue el de exterminar completamente las partículas de The Stooges que aún quedaban en el aire y reinventarse. Lo que ofrece en “Lust for Life” es muchísimo más asombroso si pensamos que su pasado musical estaba ligado a los deschavetados clásicos de los Stooges, tales como ‘I Wanna be Your Dog’ y ‘Search and Destroy’. “Lust for Life” es mucho más rockero que “The Idiot”, pero de una manera mucho menos testosterónica que cuando se hacía acompañar de los hermanos Asheton. Nadie lo vio venir. A mediados de los setentas, todavía eran muy pocos los que se tomaban el legado de “Fun House” y “Raw Power” en serio. Pero de un momento a otro, las piezas calzaron.

Y calzaron por Iggy las hizo calzar. Armando su mejor colección de canciones en mucho tiempo, tal vez lo mejor de su carrera. Y es raro que Pop sea uno de los símbolos de salvajismo punketa (otra vez, gracias a The Stooges) y haya logrado un álbum superlativo como lo es “Lust for Life”, que de punk tiene bien poco. Es entero bueno, eso sí. Todos conocemos el track que da nombre a la placa, tal vez el mayor clásico de la carrera de Iggy. Por algo es. Rock & roll a la antigua, bailable, con un ritmo que no te da respiro, porque la base rítmica va y va y va, sin cansar ni aburrir en ningún segundo a lo largo de toda la pista. Hay pocas canciones que rocanrolean tan bien como ‘Lust for Life’.

‘Sixteen’ es lo más Stooges del álbum, es donde las guitarras suenan más ácidas. Claro, la música es de Iggy a diferencia de todo el resto de los tracks del disco. ‘Some Weird Sin’ tiene la energía juvenil que está presente de una muy extraña manera en todo el disco. No olvidemos que Pop ya tenía 30 años cuando salió a la calle “Lust for Life”. Pero aquel cambio, con lo significativo que pueda ser, no le restó frescura a la música que interpretaba. De temas como ‘Some Weird Sin’ se puede justificar de un plumazo el primer álbum de The Strokes, por ejemplo. No porque sea Iggy quien canta y Bowie quien escribe, vamos a dejar de lado el temerario trabajo de Carlos Alomar y Ricky Gardiner en guitarras y el desbocado bajo de Tony Sales. En especial en este tema.

‘The Passenger’ es otro tremendo himno. Su elegancia llega a descolocar. Pero lo que nunca he terminado por entender es esa aura flotante que siempre me transmitió la canción. Así, flota, vuela, cuesta explicarlo. Está ahí. Jamás se me ocurría ver algún video del tema. Porque tiene más de dos dimensiones. Más raro es cuando uno se da cuenta que la música fue un aporte de Gardiner, cuyo nombre la historia definitivamente olvidó.

‘Tonight’ sí es de Bowie. Está claro como el agua. Pero el juego que hace Pop, más que una imitación, es una competición. David posteriormente la grabaría, pero su versión no le llega ni a los talones a esta. Iggy Pop tiene la rudeza y brutalidad en su interpretación que Bowie no tiene. Que pocos tienen en realidad. Y combinar aquello con una composición tan sutil, es un combo que inevitablemente tendrá éxito. Es casi como combinar inteligencia con simpatía. Adorable. E imborrable.

‘Success’ es más entretenida aún. Ahí viene el éxito, sobre mi colina, ahí viene mi auto… Tiene una melodía súper pegajosa, y nos recuerda que el rocanrol es para divertirse, y no necesariamente para intelectualismos. ‘Turn Blue’ es otra muestra de lo mismo. Es una especie de gran joda, con Iggy gritando chillando como un bebé, jugando a ser Elvis, jugando a ser Ziggy Stardust, jugando a ser country y a ser blusero, perdiendo el sentido y sin importarle un carajo. ‘Neighborhood Threat’ recupera el lado más melódico del disco, a la vez que ‘Fall in Love With Me’ es casi un resumen de todo lo que ofrece el LP. Una melodía que busca conquistarte, un Iggy inspirado, y ese ya mencionado elegante-atrevimiento-musical-juvenil. Y no es ni tan en serio ni tan en broma.

“Lust for Life” tiene un lugar ganado en la historia por sus puras canciones. Dejando toda la cháchara inicial de quiénes protagonizan la obra, de los antecedentes, o del tremendo paso que significó para Iggy Pop. Van a pasar los años, y el nombre de Iggy seguirá por siempre ligado al punk, mientras que el de David Bowie seguirá asociado a su propia carrera solista. Pero los temas que firmaron aquí van a seguir dando vueltas y vueltas en nuestras cabezas, porque simplemente están entre lo más notable de toda la década de los setentas. ¿Quién dijo que uno más uno es dos? Estúpida e insensible matemática.

Juan Ignacio Cornejo K.

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado