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Real Life

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Miércoles 13 Julio, 2011
1978. Virgin

¿Qué demonios es el post-punk? ¿Cómo definirlo, cómo explicárselo a aquellos que quieran conocerlo? No tengo idea, la verdad. No son tantos como se cree los casos en que un disco habla por sí solo. “Real Life” de Magazine es uno de ellos. Para qué perder tiempo en palabrería extra cuando la evidencia musical es tan avasalladora.

La historia de Magazine, así como la de PiL, puede contextualizar a la perfección en qué estaba el punk inglés inmediatamente después que su año de oro, 1977, quedó atrás. El fundador de PiL, John Lydon, dejó los Sex Pistols y armó un grupo que es considerado pionero en el famoso post-punk. Pero existe otro caso más llamativo aún: el de Howard Devoto, voz de los Buzzcocks y posterior patrón de Magazine.

No pocos serán quienes ni siquiera conozcan a los Buzzcocks, la banda punk quizás más radial de aquella generación. Devoto alcanzó a estar algo así como dos años con ellos, dando el palo al gato con el single ‘Boredom’ y abriendo las puertas para futuro aún mejor para loe Buzzcocks. Pero el punk no era para Howard. Es por eso que dio un paso al costado, y tras darle unas vueltas a su propuesta futura, fundó Magazine. No más guitarras de tres acordes, de velocidad extrema y sonido unidimensional. Las inspiraciones serían las mismas, pero lo que cambiaría sería la visión.

Si el zopenco de Sid Vicious hizo evidente la sombra de David Bowie que caía sobre todos los punks, Howard Devoto no se quiso quedar en la primera derivada del glam, aquella que tenía al hombre detrás de Ziggy Stardust, a Marc Bolan y Bryan Ferry como íconos. Retomó los colores y la opción de sonar emotivo e inteligente. Pero le sumó otros ingredientes, de algunos de los mismos nombres: la elegancia aristocrática de Ferry; la etapa post-Stardust del Bowie más experimental; el grosor sónico de Brian Eno; y lo juntó con los sonidos casi de protesta a la simpleza punk que emergían en Londres, como es el caso de los sensacionales Wire, y todo aquello que intentara reinventar el aporte de los sintetizadores a la música rock.

¿Caí en la palabrería? Bueno, todas esas frases comienzan a caer desde el cielo, una a una, cuando ‘Definitive Gaze’, la indescriptible apertura de “Real Life”, comienza a girar. El despegue funky, que pareciera que acelera y acelera sin jamás intentarlo; la irrupción guitarrera mezclada con teclados muy ambientales; y la tercera parte de esta intro, con ese repetitivo loop cósmico de sintetizadores, que son como una persecución, una pesadilla que vuelve una y otra vez… no hay palabras en realidad que hagan justicia a tamaña obra maestra. Qué distantes que estaban del punk. De todo en realidad. Toman todos los recursos que el rock progresivo tenía, pero les dan un uso distinto, menos pretencioso, más entregado a la canción y menos al virtuosismo. Miren como suena ‘Definitive Gaze’, es un huracán. Háganse un favor, quienes no la conozcan, y déjense asombrar.

Qué interesante periodo fueron los últimos años de la década del setenta. ‘My Tulpa’ no podría haber nacido en ninguna otra época, era una rebelión contra los rebeldes, pero también un camino propio, oscuro, lleno de ecos (literalmente), y que a diferencia de las epopeyas del prog o la protesta del punk, se deja poseer por un carácter más personal, y recupera la música como un camino de comunicación y expresión íntima.

‘Shot By Both Sides’ es el lado más rudo de Magazine. Temazo, clásico inoxidable, visceral como el punk, pero más oscuro. Claro, fue maqueteada por primera vez junto a Pete Shelley, en los años de Buzzcocks. No representa lo completa que es la propuesta musical de la banda, pero hay que reconocer que como single, en 1978, funciona. Su sonoridad y estructura todavía lo hace, sino pregúntenle a The Offspring… No por querer marcar distancia con su anterior experiencia musical iba Devoto a dejar pasar tamaña opción para regalarnos una interpretación llena de fuerza, recostado sobre los efectos de los teclados de Dave Formula, la atrapante guitarra de John McGeoch y el pulso de Martin Jackson en batería.

‘Recoil’ promete recuperar la alegría del glam más colorido, y se deja llevar por la velocidad. Matiza después de tres cortes de generosa propuesta con suficiente intensidad como para hacerse respetar. ‘Burst’ viene con la resaca que los estilos invocados en el track anterior ya acarreaban. Intenta una suerte de heroísmo errante, y sus luces llegan a encandilar, ya con los pies bien lejos de la superficie.

El suspenso en la partida de ‘Motorcade’ hará inevitable que el tema te tome de sorpresa. La línea de bajo de de Barry Adamson late detrás de ti, dando con un equilibrio escalofriante. Pero ¡sorpresa! Nadie sabe de donde, la guitarra toma el manubrio, pisa el acelerador, y de un minuto a otro, nos encontramos totalmente sometidos a la voluntad de un conjunto capaz de todo, y dueños de una canción que te sigue teniendo bajo control. Parece el relato de un crimen, pero más parece una caravana del terror que se impone en la sociedad. También puede ser un rechazo al comportamiento de masas. Cualquiera de esos ángulos, tiene una increíble compañía musical. ‘The Great Beautician in the Sky’, en cambio, suena burlescamente inglesa, y su irreverencia sonora también impacta y se ve repetida en los rebeldes británicos de este siglo (¿Pete, estás ahí?).

Un momento estelar llega con ‘The Light Tours Out of Me’, con su riff que pasa rápidamente a la memoria, y que representa aquella personalidad tan “individual” que hablábamos de estos sonidos, de este banda, y del post-punk si se quiere. La rítmica incontinua de, no sé, ‘I Wanna Be Your Dog’, está presente aquí. ¡Pero comparen esos dos tracks! El día y la noche. El infierno y el mismo infierno, pero más oscuro… Devoto, y toda la banda, digámoslo, parecen sacar esta composición del estómago, algo por el estilo. Una joya, que tiene casi todo lo que hace rico a Magazine; pero más importante que eso, posee cada uno de los elementos que se tomarían el rock británico por los próximos años. Alguno saltará sorprendido u ofendido, pero no me imagino ni a Joy Division ni a The Smiths sin ‘The Light Tours Out of Me’. Así de amplio fue el efecto de Magazine, aunque no lo parezca.

Para cerrar, ‘Parade’, más sobria, casi adulta, en donde Formula tiene mayor injerencia, y se burla de su propia elegancia con ese coro. No les miento, 15 años después, hasta en California estaban haciendo canciones buscando esta atmósfera seductora y creíble. Sí señor.

El tesoro de “Real Life” no está en las canciones por si solas. Es la perfecta conjunción, la cantidad de ingredientes que reúnen, y cómo, entre todas, casi unidas por una causa, marcan distancia con toda una escena, todo un movimiento, y toda una era. Los liderados por Howard Devoto abrieron una ventana al futuro. Decenas de jóvenes talentos estaban, especialmente en Gran Bretaña, con los sentidos atentos, y siguieron el camino. Es Magazine, banda sobresaliente, y un nombre para no olvidar. Desde siempre imitados, jamás igualados. Suena cliché, pero nunca una frase armada hizo tanta razón como aquí. Imperdible.

Juan Ignacio Cornejo K.

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