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Nevermind

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Nevermind

Jueves 14 Julio, 2011
1991. Geffen

Aunque la música de Nirvana te haya pasado de largo o desapercibida –cosa que ya en si es poco probable- sería imposible negar la tremenda influencia de este disco de 1991 en la historia de la música popular que estaba por escribirse en el resto de los años en la movida década de los ’90. Los ecos de esta placa se escucharon hasta 1999 inclusive en lo que, a falta de mejores rótulos, se denominó rock (punk) alternativo. Porque Nirvana en 1992, a comienzos de año barría con todo lo establecido al colocar simbólicamente ‘Nevermind’ en el #1 de la listas Billboard, derrocando a Guns & Roses y a Michael Jackson  de igual manera. Hubo cierta percepción que los ’80, sobretodo a principios de década, fueron un asco, si fue así ‘Nevermind’ era la evidencia de que cosas interesantes estaban por suceder.

El Rock & Roll volvía  a ser peligroso; Cobain era un delirante disconforme, un espíritu sufriente que estaba destinado a cambiar el curso de las cosas, el punk estaba de vuelta –y por viejo y desaliñado que lo creyesen- el lema ‘Nevermind’ cobró tanta fuerza que sonó fresco por la mitad de una década. Cobain lo quiso todo –incluyendo el éxito- y lo logró, pero luego no supo mantener su salud mental, que en gran parte descansaba en su pervertido sentido del humor. Porque incluso, más allá del status de clásico esencial, ‘Nevermind ‘posee cosas que ‘In Utero’ no pudo reeditar. Una mezcla de bofetadas de sarcasmo y cascadas de lamentos, un verdadero reflejo de una adolescencia infeliz e incapacidad de pertenecer a un sistema de cosas. ‘Nevermind’ es la perfecta mezcla de la inocencia del principiante y la experiencia del veterano. Y la música con sus ganchos a la Cheap Trick, Sex Pistols y The Pixies era la que hacía sonar esta placa como un reciclaje de clásicos, la labor de un experto que aunque no vivió las épocas supo extraer lo visceral de las pasadas décadas de los ’60, ’70 y ‘80’s.

‘Nevermind’ de Nirvana despachó a Bon Jovi y a Poison y le dio la bienvenida a Soundgarden y Pearl Jam y sin embargo no pareció importarles mucho. En rigor Nirvana abrió a puerta para que entrase un montón de basura, la agotadora  repetición del pseudo-alternative-corporate-rock hecha por los nuevos que supieron captar la rabia de Cobain pero la hicieron demasiado predecible y plástica en el diseño. ‘Nevermind’ era un disco que se sacudía de los clichés homofóbicos del rock-macho para atreverse a decir incluso que Dios era Gay (“Stay Away”), que existía una generación aburrida que sacaba la voz para decir “Aquí Estamos, Entreténgannos” (“Smell LikeTeen Spirit”) y que en cada línea como la de ‘Just because you´re  paranoid/ Doesn´t mean they are not after you’ en “Territorial Pissings” transpiraba veneno que luego salía despedido del mismo Cobain en forma de certeros escupitajos a la cara. Estaba claro que para poder adentrarse en esta tribu y ser aceptado los códigos eran los de la ética punk y había que saber resistir el vendaval de controvertidas opiniones de Kurdt Cobain y liberarse de prejuicios para así entenderlas. Y Cobain decía la verdad –casi siempre- por lo que ‘Nevermind’ es un reflejo de honestidad brutal.

La llegada de ‘Nevermind’ marcó el advenimiento de una nueva década que todavía resuena en nuestros oídos. Desde el rock más bien moderado de “Smells Like Teen Spirit” y “Lithium”, pasando por las dos caras de lo etéreo en “Come As You Are” y “Something in the Way”, hasta llegar a la tromba imparable de “Breed”, “Stay Away” y “Territorial Pissings” vía el camino más pop punk rock de “In Bloom”, “Drain You” y “On A Plain”. Desde el primer momento que escuchamos estos temas podíamos apostar por su posteridad y por el hecho seguro que se produjo una sincronía en el mundo de la música rock que por un momento se paró para poder escuchar ‘Nevermind’. Son esos momentos de claridad y lucidez que se proyectan al futuro los que se escuchan, por ejemplo, en un punto aparte y clave al momento de entender a Cobain como un gran compositor de canciones, en el respiro acústico de “Polly”, la muestra de que la proyección de Nirvana, la banda de punk, estaba en Cobain el brillante cantautor de folk. La melodía es inherente a ‘Nevermind’ y lo que el trío hace es vestir esta fragilidad de algo vagamente repulsivo, pero la verdad es que la belleza no se puede afear aunque se le coloque mascaras y disfraces. Cobain, Dave Grohl y Chris Novoselic jugaban a ser feos y graciosos a la manera de Beavis y Butthead, pero sin tener un pelo de tontos. o:p>

Al ser abordado al respecto de la “receta” tras un disco tan atractivo y ganchero como Nevermind, Kurt Cobain esgrimió  su caracterización del disco como una cruza o polinización de Black Sabbath y The Beatles, aunque nunca dejó de citar el espíritu del pop rock, encarnado en una buena melodía de los fugaces The Knack. O la clara admiración que el líder de Nirvana sentía por ciertas bandas, a las que denominaba New Wave, y por supuesto por los icónicos The Pixies y Sonic Youth. Si ‘Nevermind The Bollocks’ de Sex Pistols ya acumula más de 20 años tras su portada, ‘Nevermind’ cuenta con casi 10, sumando casi 10 millones de copias y con aún 10 años más para llegar a convertirse en un clásico punk (que no solamente se refleja en la aparición de nuevas bandas de rock del estilo sino en el comportamiento del público en el rock) con la relevancia que tuvieron aquellos que por vez primera dijeron “En Fin, Lo que Sea, Nunca Importa”.

Alfredo Lewin

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