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Who Built The Moon?

Who Built The Moon?

Who Built The Moon?

Viernes 01 Diciembre, 2017

2017. Sour Mash

¿Quién -demonios- construyó esto? Esa es la verdadera pregunta que sale a flote tras escuchar el tercer álbum en solitario de Noel Gallagher, “Who Built The Moon?”. El mismo hombre que en 1995 nos preguntaba dónde estábamos mientras los Oasis se volaban, hace de esta supuesta aventura psicodélica el vuelo más bajo de sus pajarracos. Por supuesto, “experimental” suele ser el adjetivo más adecuado -y educado- para estos casos. Pero acá, no hay nada realmente innovador, partiendo por la agotadora introducción de cuatro minutos de duración (ocupando casi un 10% del disco más corto de su carrera solista) llamada ‘Fort Knox’.

En ella, Noel intenta repetir el chiste de ‘Fuckin In The Bushes’, fuera de contexto y más de la cuenta. Es cierto, la repetición funciona -pregúntenle a Can, a The Fall- pero lo hace cuando introduce drama en la ecuación, elemento completamente ausente en este ejercicio de pirotecnia. El single emblema del álbum, ‘Holy Mountain’, cumple su función a la perfección, en tanto dejar en claro las directrices del trabajo: grandilocuencia y exacerbación. Nótese, no el virtuosismo, que nunca fue necesario en los mejores momentos del rock cosechado por Gallagher en su edad de oro. Con su glam zonzo -torpe sección de bronces mediante- el corte hace revolcarse en su tumba a próceres del estilo como The Sweet, Slade, T. Rex, y ni pensar en el Bowie de "Diamond Dogs".

‘Keep On Reaching’, con sus ínfulas de gospel licuado, mantiene la atención gracias a los fills del batero Jeremy Stacey. Paul Weller, invitado en el track a acompañar en un órgano insistente (un desperdicio de talento), es inaudible en la mezcla, cacofónica y coloidal. ‘It’s A Beautiful World’, con sus guitarras en delay e hipnóticas percusiones programadas -la mano de David Holmes, el productor-, el indie disco de ‘She Taught Me How To Fly’, el blues escuálido de ‘Be Careful What You Wish For’ o el desaliño lírico de ‘Black & White Saturday’ -ok, Noel nunca ha sido un aspirante a Dylan o Cohen, pero al menos sus juegos de palabras llenos de referencias a los clásicos tenían atractivo- sólo contribuyen a ahogar más el motor.

Es de lleno en la segunda parte, entre las instrumentales ‘Interlude (Wednesday, Pt 1)’ y ‘End Credits (Wednesday, Pt. 2)’, pasando por la épica desértica de ‘The Man Who Built The Moon’ y la ligereza de ‘If Love Is The Law’, que algo de inspiración asoma. Estos tracks, junto al deslumbrantemente emocionante descartado acústico ‘Dead In The Water’ -grabado en vivo en RTÉ 2FM, de Dublín- podrían haber sido un maravilloso extended play. Se trata de, lejos, la mejor canción escrita por Noel en sus 16 años de carrera solista (la vida discográfica de Oasis duró 14), y es todo lo que se necesitaba. El hecho de que esté relegada a la posición de outtake solo refuerza la falta de dirección y convicción por la que atraviesa quien alguna vez nos dió himnos como ‘Live Forever’ o ‘Don’t Look Back In Anger’.

Dicen que la sana competencia hace siempre sacar lo mejor de cada bando. Pasó entre los Beatles y los Beach Boys y, hasta cierto punto, en los noventas, hizo que Oasis y Blur se anotaran con placas memorables como "The Great Escape" y "(What’s The Story) Morning Glory?", íconos de sus tiempos. Esta vez, cuando la lucha es entre Liam y Noel y sus placas editadas con semanas de diferencia, la sobre expectativa le jugó en contra al mayor del clan Gallagher, una precisa máquina de hits, hoy mal aceitada, que mucho ladra y nada muerde. Pero en el rock siempre existen las segundas -y terceras- oportunidades y el sólido “As You Were” es prueba de eso. Por mucho que los pájaros de Noel sólo quieran volar, ésta excusa de disco no vivirá para siempre.

Nuno Veloso

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