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Blackout

Blackout

Blackout

Miércoles 20 Julio, 2011
1982. Mercury

Tras el impactante auto-retrato del gran artista austriaco-irlandés Gottfried Helnwein que adorna la portada (quien además ha hecho notables artworks para bandas como Marilyn Manson y Rammstein, entre otros); sin duda se encuentra uno de los más notables y grandiosos discos de los Escorpiones, ese fenomenal “Apagón”, que con una duración de tan sólo 36 minutos y fracción, se metió en el corazón de varias generaciones de rockeros en todo el orbe.

Editado hace 28 años un 29 de marzo de 1982, “Blackout” finalmente fue la placa que le abrió de par en par las puertas del mercado norteamericano a la banda, gracias a lo cual el grupo se pudo presentar en el mítico “US Festival” de 1983, junto a otros gigantes del rock de todos los tiempos como Judas Priest, Quiet Riot, Triumph, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne y Van Halen. Producido por el legendario productor alemán Dieter Dierks en sus Dierks Studios de Colonia, la cara A del vinilo de acetato comenzaba golpeando duro con el tema título, un track rompedor y ganchero que se convirtió de inmediato en un clásico inmortal de la banda y que se mantiene presente hasta el día de hoy en los set lits en vivo del grupo.

La siguiente ‘Can’t Live Without You’, subía aún más las pulsaciones con sus estridentes guitarras de los geniales Rudolf Schenker y Matthias Jabs y la afilada interpretación de Klaus Meine, el pequeño gigante teutón de la inconfundible voz nasal. El tercer corte, la deliciosamente melódica ‘No one like you’ también se alza con uno de los clásicos más grandes en la carrera de la banda, demostrando que la dupla Schenker/Meine es realmente un dínamo de notable inspiración en la composición. Las letras de amor y todo el sentimiento de la guitarras, le ponen en bandeja la canción a Meine para que este la termine de bordar con su gran voz; algo incierto e insospechado antes del grabar el disco, pues Klaus se debió someter a unas complejas cirugías en sus cuerdas vocales para remover unos nódulos que prácticamente lo podrían haber dejado mudo en forma permanente.

Fue debido a esta delicada dolencia que el manager de la banda, para no demorar más la grabación del disco, llamó a Don Dokken quien se hizo cargo de todas las voces en la grabación y la estrategia era que si Meine no se alcanzaba a recuperar, el disco saldría editado con Don Dokken como vocalista invitado, un cantante con un tono y rango vocal parecido a Meine y desde siempre un gran amigo de la banda. Pero finalmente todo se solucionó a tiempo y las voces de Dokken fueron usadas como coros en las armonías altas de algunos temas.

‘You give me all I need’ es otro brillante ejemplo de esas exquisitas melodías y armonías que desde siempre han sabido crear con tanta elegancia y buen gusto estos alemanes, en un tema con un gancho infinito. ‘Now!’ finaliza la primera cara con un track muy potente y pesado donde la que destaca es la sección rítmica de Francis Buchholz al bajo y Herman Rarebell en batería, dos miembros que hace larguísimos años ya no están en la banda y que en el caso de Buchholz salieron de ella por la puerta trasera cuando se descubrió que tenía un acuerdo con el contador del grupo y se estaban quedando con dineros de la banda de forma indebida; fraude o estafa, ambos términos son precisos para definir lo que finalmente ocurrió.

La segunda cara del octavo disco de estudio de Scorpions se inicia con la aplastante ‘Dynamite’, un tema metalero y furioso donde las guitarras den pura tralla en un corte altamente incendiario y que se convirtió en una de las favoritas de los fans en directo en los ochenta, un tema que acertadamente la banda ha sabido rescatar para la presente gira que los trae a Chile y que sin duda será un momento de electrizante excitación si es que la banda decide tocarla, ya que Scorpions varía bastante sus set list de un show a otro.

‘Arizona’ llega a continuación, quizás de los temas menos “reconocidos” del disco pero que el grupo siempre la toca cuando se encuentran de gira precisamente por esa zona del territorio de Estados Unidos, donde por razones obvias, es un gran clásico allá. ‘China white’ pone la nota algo más sicodélica, con una dosis de influencia oriental en el que es quizás el corte más experimental del disco. Todo llega a su fin con una inmensa, preciosa y conmovedora balada bajo el título de ‘When the smoke is going down’. Es imposible concebir un disco de Scorpions sin la presencia titánica de una inspirada “power ballad”, con la perfecta y emotiva voz del gran Klaus y un lead minimalista pero lleno de sentimiento en las cuerdas de Rudy Schenker, uno de los guitarristas más icónicos en la historia del rock y un tremendo compositor de riffs y melodías inmortales.

Y así, con el corazón hinchado por el sentimiento, con un nudo en la garganta inundado por esas letras de amor imposible, pero tan reales como la vida misma y con las cuales cualquier oyente se puede identificar, llega a su fin este “Apagón" inmortal, un disco que lejos de representar un fundido a negro para la banda, fue el comienzo de sus mejores años, llegando a la cúspide y a esa gloria merecida, totalmente justificada por el talento de lo entregado, ganada con el tesón y la determinación que los alemanes siempre han sabido tener para perseverar y trabajar en buena lid, luego de ese gran error llamado Segunda Guerra Mundial. Es esa misma gloria y agradecimiento la que todos los que asistan al Movistar Arena el 14 de septiembre irán a manifestar, en una noche donde un Huracán de Rock provocará un Apagón de puro regocijo y emoción.

Cristián Pavez

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