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Sting In The Tail

Sting In The Tail

Sting In The Tail

Lunes 13 Junio, 2011
2010. Sony

Realmente resulta difícil de entender, más bien de comprender, cómo una banda en un altísimo momento creativo de su dilatada carrera, decide poner punto final a su recorrido. En efecto, este electrizante “Picotazo en la Cola” (“Sting In The Tail”), es el tercer disco consecutivo en línea de impecable factura que el quinteto teutón se despacha con una lucidez y calidad abismante. Lo hicieron el 2004 con el notable “Unbreakable”, mantuvieron intacto el nivel el 2007 con el conceptual “Humanity: Hour I” y hoy vuelven a repetir la hazaña con el vigoroso disco que nos ocupa.

En efecto “Sting In The Tail”, es un disco orgulloso y gallardo, con un espíritu vintage hasta el tuétano, que nos recuerda aquellos momentos gloriosos de los ochenta cuando discos como “Blackout” (1982) y “Love At First Sting” (1984), habían logrado poner el mundo a sus pies. A pesar del temor inicial de saber que la placa sería producida por Mikael Andersson y Martin Hansen, el dúo sueco que trabajó en el último disco de los finlandeses de The Rasmus, la aprensión se disipó rápidamente al escuchar este Scorpions purista y análogo, rockeando con el fuego de sus mejores épocas y redondeando lisa y llanamente un GRAN disco de ese hard rock que por momentos se vuelve metalero con el sello y talento inconfundible de los germanos.

La voz del gran Klaus Meine (que también destaca en el inminente nuevo disco de Avantasia de Tobias Sammet), se mantiene en un nivel altísimo, y el pequeño gigante logra conmover hasta la médula con su interpretación; los riffs vigorozos y punzantes del tremendo Rudy Schenker destacan más que nunca, lo mismo ocurre con los solos inspirados, llenos de pasión, técnica y melodía de Matthias Jabs, otro grande de las seis cuerdas de toda la vida, completando la banda una base rítmica de lujo con el norteamericano James Kottak en la batería y el polaco Pawel Maciwoda en el bajo. Los ingredientes son los de toda la vida: un balance perfecto entre temas rockeros, algunos realmente muy duros y baladas que serían capaces de sacarle lágrimas de emoción a una estatua de piedra. Y precisamente Emoción es la palabra que cruza transversalmente todo el disco; una emoción que mezcla el jolgorio de recibir un nuevo huracán de notables canciones del mejor rock alemán de la historia, junto a la pena y la tristeza de saber que estamos ante la última entrega de 45 años de gloria.

“I Was Born in a Hurricane”, son las primeras palabras del track que abre el disco, una notable y ganchera ‘Raised on rock’, y con eso ya está todo dicho, es el mejor Scorpions de toda la vida que llega a despedirse con un álbum a la altura de su leyenda. Luego viene el tema título que recuerda vagamente a ‘Blackout’ (la canción), para luego recibir el primer puñetazo directo al mentón con la feroz y heavy ‘Slave Me’. Sin duda, un trío demoledor para el inicio, para un álbum que tiene todos los ingredientes para convertirse casi en un clásico instantáneo de la banda.

Las revoluciones bajan sólo un momento para presentarnos la tremenda y bella balada épica ‘The Good Die Young’ con la participación rutilante de la señorita Tarja Turunen que aporta su voz angelical para lograr un momento sublime en medio de una tormenta de riffs. La dupleta siguiente, saca a relucir la faceta metalera de la banda con trallazos como ‘No Limit’ y ‘Rock Zone’ donde James Kottak acelera con fuerza el pulso de sus bombos.

Es impresionante escuchar como se suceden los tracks y comprobar (o mejor dicho, oír) que el nivel no decae por un segundo, como lo demuestra la sensacional balada ‘Lorelei’, un tema inspiradísimo donde el genial Meine alcanza una altura sideral en su interpretación. Lo he dicho una y mil veces, de verdad no creo que haya otra banda en el mundo que tenga la sensibilidad y capacidad de componer tantas y tantas baladas realmente notables en la historia del rock, lo que vuelven a demostrar con creces en una pista que llega más adelante ‘Sly’ que con su guiño inicial a ‘Still Lovin’ You’ y ‘Send Me An Angel’ pone la piel de gallina de inmediato y te hace volar con una letra que Meine no canta desde el corazón, va un poco más lejos y destapa sus entrañas para dar todo lo que tiene, para vaciar esa voz infinita y nasal que lo sitúa entre los grandes de las historia, junto a esa gran mano derecha que siempre tuvo en la composición, el icónico Rudolf Schenker, que sin ser un virtuoso es capaz de tocarte el alma con su solo en esta canción.

Un poco antes, resultan imperdibles también las grandes y contagiosas melodías de ‘Turn You On’ y ‘Spirit of Rock’ con los deliciosos riffs de Schenker y los licks de Jabs para llegar al cierre con un mid tempo notable y una letra mayúscula con el último mensaje de la banda: ‘The Best is Yet to Come’ (“Lo mejor está por venir”), que tiene un notable cannon final cantado a capella por Meine colocado ahí a propósito para que miles de voces se sumen en vivo cuando la banda toque este tema en los conciertos. Pero atención, porque en la edición japonesa se suman dos bonus tracks imperdibles con las súper rockeras ‘Let’s Rock’ y ‘Thunder and Lightning’.

Junto a la edición del disco, la banda dio inicio de inmediato a su gira de despedida, bautizada como “Get the Sting and Blackout Tour” en Checoslovaquia, gira que los traerá por tercera vez a Chile, en una cita imperdible el 14 de septiembre próximo en el Movistar Arena con un invitado de lujo como telonero: los geniales Ratt. Es de esperar entonces, que cuando la gira llegue a su fin a fines del 2012, los alemanes reconsideren su decisión de retirarse y gracias al cariño de la gente en todo el mundo, decidan seguir activos al menos por un lustro más. Luego de escuchar este tremendo “picotazo en la cola”, les aseguro que ese será el deseo más ferviente que poblará su corazón.

Cristián Pavez

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