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The Joshua Tree

The Joshua Tree

The Joshua Tree

Miércoles 27 Julio, 2011
1987. Island

Qué difícil es decir en el mundo del rock que algo que es muy popular es, además, muy bueno. Mientras más grande se vuelve una banda, más cuesta que le reconozcan sus méritos musicales. Tal vez el mejor ejemplo de aquello sea U2. Seguramente el grupo más grande de la actualidad, comandado por un frontman tan potente en escena como repudiado fuera de ella. Pero a estas alturas del partido, no se puede discutir el talento y la categoría de los irlandeses.

Son varias las ocasiones en que U2 ha demostrado sus méritos. “Achtung Baby”, el mejor ejemplo. Un álbum fenomenal, que significó el paso a un nuevo grupo, noventero, reinventado. Pero el peak del U2 en su década de explosión, los ochentas, fue “The Joshua Tree”. Ese sonido cultivado en sus anteriores discos evolucionó y llegó aquí a su máxima y mejor expresión, y se mezcló con las algunas de sus mejores composiciones. Todos los logros y el potencial que había mostrado el cuarteto, terminó desembocando en este LP. En este brillante LP.

Bono nunca ha ocultado su fantasía de ser la banda de rock más grande del universo. Siempre se comportó como un aspirante a icono. U2 se fue poco a poco perfilando como una agrupación que quería ser inmensamente populares, que querían llenar estadios y que no querían quedar en el olvido. Todo eso, todo aquel comportamiento, sumado al respaldo y confianza que traían con el éxito de sus discos anteriores, los transportó a un lugar especial. Si no fue así, entonces no me explico cómo pudo nacer ‘Where the Streets Have no Name’. Una de las canciones más grandes que se han creado en la historia de la música. Y no me refiero a “grande” como sinónimo de “mejor” o “genial”, sino que acudo a la sensación de interminable espacio sonoro que sale por los parlantes. No te transporta a un lugar único, como la mayoría de los temas. Hace un recorrido incesante por infinitos colores, dimensiones, emociones, alturas… The Edge es un fenómeno, y en ‘Where the Streets Have no Name’ lo deja claro. Su riff principal fue el responsable de la re-estandarización de los irlandeses. Hay que ser un bruto para no percatarse que en estos más de 5 minutos y medio de armonías y melodías hay algo especial, algo distinto, independiente de cualquier prejuicio que tengas con el cuarteto.

Como siempre sucede, el gran golpe lo logra dar un disco cuando acierta con los singles. En ese sentido, el segundo track del álbum, ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking For’ cumplió. Bono se atreve a hablar de fe, un asunto tan complicado, e inteligentemente lo mezcla con el sonido gospel, para obtener este resultado que suena a himno, que se convirtió en himno y que, objetivamente, había sido escrito con esos propósitos. Personalmente, nunca me enganchó demasiado, pero eso no quita que sea una de las composiciones más clásicas de toda la década de los ochentas.

Un terreno que U2 no había explorado con tanto éxito, y en donde aquí sí dio el batatazo, fue en la balada. ‘With or Without You’ merece innumerables párrafos de comentarios, pero no le veo el asunto. Es una de las canciones más famosas de todos los tiempos, creo que con eso basta y sobra. U2 no sería lo que es si no fuese por ‘With or Without You’. El contraste, dentro del mismo álbum, es fantástico, pues el track siguiente es la mucho más pesada ‘Bullet the Blue Sky’, de lo más potente que hayan hecho en su historia. Lírica y musicalmente. Es uno de los temas pacifistas más aguerridos que recuerde. Es bastante intensa. Y eso ratifica todas las variables sonoras que el cuarteto posee, las cuales explotarían aún más en “Achtung Baby”.

Una de las más notables, por lo “quitada de bulla” que es, se llama ‘Running to Stand Still’. Quieta, calma, amable, delicada… y antinarcótica. Imposible haber elegido alguna mejor para suceder a los tracks más populares del disco. ‘Red Hill Mining Town’ puede ser uno de los temas más brit de toda la discografía de U2, y la voz de Bono se ve exigida mucho más de lo normal, lo que exacerba su lado emotivo.

‘In God’s Country’ tiene el ritmo y el sonido que han iconizado a los irlandeses durante 25 años de carrera. Simplecita, la guitarra de The Edge suena como un baño de frescura. ‘Trip Through Your Wires’ expone la veta más blusera, sin perder el sello propio, pero dando otro evidente paso hacia delante en los caminos que surcaba el conjunto. ‘One Tree Hill’ es otra obra de arte, con una exquisita melodía, y con una letra que nos toca particularmente. Con todo lo simbólica que puede ser una colina con un solo árbol, hay un párrafo que dice “Jara cantó su canción, un arma en las manos del amor. Tú sabes que su sangre aún llora desde la superficie”. La libertad y la resistencia que se enaltecen en ‘One Tree Hill’, encarnadas por nuestro Víctor Jara. Potente.

‘Exit’ comienza bajita, sin querer molestar a nadie. Tienes que subir el volumen para percatarte de que Bono ya está cantando a los 30 segundos. Hay una neblina espesa que te impide ver. Todo muy borroso, y de pronto comienza a aclararse el panorama, para volver a meterse en la nebulosa. La misma situación ocurre dos veces. Eso es sonoramente lo que produce ‘Exit’. Por supuesto que sobre el final, lo que menos hay es luz. Esto podría ser perfectamente la inducción a un sueño, que vendría a ser ‘Mothers of the Disappeared’, cuyo título ya habla por sí solo, y que acá en Chile sabemos muy bien de qué se trata el asunto. No por nada, U2 la ha tocado las dos veces que nos han visitado. Llamando así a un tema, cuesta traducir esas sensaciones a la música. Eso aquí se logra, por lo menos, de correcta manera.

Lo sensacional de este LP es lo completo, lo variado, lo atrevido y también lo medido. De verdad, prejuicios aparte, musicalmente U2, en especial a del 85 en adelante, siempre se mostró pretencioso. Acá logró controlar ese deseo que le carcomía el cerebro a Bono. Para eso, sacarían “Rattle and Hum” posteriormente. “The Joshua Tree” fue el punto en que U2 fue más U2, con sus virtudes y defectos, pero poniendo todo su talento sobre la mesa.

A partir de 1987, sacando notables posteriores trabajos, de cierta forma, U2 buscó sin disimulo, sonoridades americanas, modernas, cosmopolitas, electrónicas o más clásicas. Bono dice que “Joshua Tree” es un álbum irlandés. No lo veo tan así, más lógica me parece la asociación a las raíces, al origen. Y eso sí que es cierto. Esto no es una “evolución lógica” después de “The Unforgettable Fire”, que si bien tiene cosas bien gringas, seguía siendo “lógico”. Esta placa es un salto cualitativo dentro del mismo espacio que U2 venía abriéndose. Y cerró, para siempre, el ciclo de la “gran banda de rock”. Después de esto, el grupo pasó a ser un fenómeno, un peso pesado, algo demasiado grande para ser controlado por 4 simples hombres. El respaldo que tuvieron para comenzar a apoderarse del mundo, se los dio “The Joshua Tree”, a mi juicio, la mejor música que han sido capaces de componer.

Juan Ignacio Cornejo K.

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