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W.A.S.P.

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Miércoles 27 Julio, 2011
1984. Capitol Records

Muchas veces les he contado que durante los ochenta uno de los pocos lugares especializados en música metalera era la tienda “Rock Shop” en el Paseo Las Palmas de Providencia. En ese mismo lugar, había otra tienda cuyo nombre no puedo recordar, que era un video club de heavy metal, donde arrendaban y vendían videos en formato Betamax, ya que les estoy hablando de 1984 o 1985, antes de que se produjera la explosión del VHS en nuestro país en 1986. La tienda aludida tenía un gran televisor en la vitrina donde siempre tenían puesto algún recital y ahí descubrí joyas por primera vez, como Venom y el “Combat Tour” junto a Exodus y Slayer en la discoteca Studio 54 de Nueva York. Asi que un día como tantos otros después del colegio, iba pasando por fuera de esta tienda y me quedé absolutamente pegado cuando ví a unos tipos altísimos, con un maquillaje súper recargado, vistiendo unas polainas de cuero y con, perdonen la expresión, la raja completamente al aire, además de tener a una chica con los senos a la vista esposada a un costado del escenario y donde le tiraban trozos de carne cruda a la audiencia, todo coronado con el logo del grupo encendido en llamas.

A mi corta edad, todo este espectáculo de shock rock me causó una tremenda impresión, así que le conté a un compañero del colegio que tenía Betamax, y un viernes en la tarde arrendamos el video y nos llevamos una experiencia tan impactante que de inmediato nos pusimos de cabeza a tratar de conseguir el vinilo debut de esta banda. Claro, esa banda y ese disco eran nada menos que W.A.S.P. una grupo norteamericano que poco tiempo después explotó en el mundo y en las radios chilenas y en “Magnotoscopio Musical” con el ritmo speed de ‘I wanna be somebody’, sin duda todo un himno del metal.

Desde que se dieron a conocer en Norteamérica y en todo el mundo, la banda siempre estaba rodeada de polémica, ya que la prensa gringa puritana y mojigata de la era Reagan, decía que W.A.S.P. significaba “We Are Sexual Perverts” o “White Anglo-Saxon Protestants” o otras estupideces similares; incluso el PMRC (siglas de Parent Music Research Center), que fue la entidad que obligó a ponerle stickers a los discos de metal con el clásico “Parental Advisory: Explicit Lyrics”, presionó al sello del grupo a no incluir en el disco debut el primer single de la banda, el sugestivo ‘Animal (Fuck like a beast)’, por considerarlo demasiado agresivo y explícito. De todas formas, eso no mermó para nada el tremendo impacto que Blackie Lawless bajo y voz, Chris Holmes y Randy Piper, guitarras y Tony Richards, batería, lograron con su debut homónimo.

‘I wanna be somebody’ fue entonces la punta de lanza del disco, un tremendo oponer para la placa, pero en el disco de acetato habían muchas más canciones notables, como el poderoso y lleno de groove ‘L.o.v.e. machine’ un tema infaltable en cualquier show de la banda hasta hoy. ‘The flame’ mantiene la potencia intacta, pero con un ritmo más festivo, lo mismo que ‘B.A.D.’ (¡vaya que les gustaban los nombre con S.I.G.L.A.S. a estos muchachos!), un mid tempo a doble bombo, que nos mostraba que detrás de toda esa agresividad visual de la banda, habían muy buenas melodías y un excelente vocalista por parte de Lawless. La primera cara del vinilo terminaba con ‘School daze’, un tema inspirado a su vez en el ‘School out’s’ de Alice Cooper, una de las máximas influencias de la banda junto a Kiss, The Who y Uriah Heep.

Al dar vuelta el LP (por Long Play), nos encontramos con la inmensa y espectacular ‘Hellion’, otro speed metal donde las guitarras de Holmes y Piper echan chispas y la batería del poderoso Tony Richards taladra el cerebro con su doble bombo. Es otro himno de W.A.S.P. hasta nuestros días, al igual que otro clásico del álbum ‘Sleeping (in the fire)’, una power ballad en todo el sentido de la expresión, muy poderosa, con una gran trabajo vocal de Blackie Lawless y un gran intercambio de leads por parte de Chris Holmes y Randy Piper.

En ‘On your kness’, el cuarteto vuelve a pisar el acelerador a fondo en otro fantástico tema lleno de poder y sustancia, para rematar el álbum con las desenfadadas ‘Tormentor’ y ‘The torture never stops’, dos muestras de pesado y duro heavy metal con el que W.A.S.P. instaló sólidamente su nombre en el firmamento metalero. Sin duda este es uno de los discos más oscuros, pesados y líricamente explícitos del grupo, y no sólo me causó un gran impacto a mí, sino a toda una generación que años más tarde darían curso a toda una escena escandinaba de black y death metal, donde nombre rutilantes como Children of Bodom, Dimmu Borgir, Samael y otros han citado a la banda de Blackie Lawless como una gran influencia.

Desde entonces, con este explosivo debut de 1984, W.A.S.P. ha sufrido innumerables cambios de formación, quedando Blackie Lawless como el único líder irrestricto del grupo, quien ha sabido perpetuar el fuego interno de la banda durante 25 años, tal y como lo pudimos comprobar el 3 de junio del 2005 cuando W.A.S.P. nos partió la cabeza en un inolvidable show en la ex Oz, y el público en una muestra de gratitud y cariño, ¡le devolvió los trozos de carne cruda al escenario a Lawless!

Cristián Pavez

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