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ALICE COOPER / SCORPIONS

ALICE COOPER / SCORPIONS

En vivo desde San Petersburgo, Rusia

Monsters of Rock Rusia

CKK Arena, San Petersburgo
Domingo 14 de junio de 2009

El último día que pasaba en Rusia trajo consigo uno de los eventos más memorables en mi historia rockera. Por mi corta edad, me perdí muchos de los carteles de los clásicos "Monsters Of Rock" que visitaron Chile en los noventa, y siempre quedé con la vara pasada por no poder ver a tantos artistas maravillosos. Ahora, en cierto sentido, la Madre Rusia me devolvió la mano, y pude disfrutar un show apoteósico junto a dos leyendas en su propio derecho: Alice Cooper y Scorpions.

El recinto fue el CKK Arena, que data de tiempos soviéticos, y que es muy parecido al Movistar Arena, aunque menos "ovalado". La capacidad debe ser para unas 12 mil personas, pero hoy creo que había poco más de 8 mil.

Dos bandas tocaban antes, Kingdom Come y The Rasmus, pero no los vi. Partía demasiado temprano (a las 6), y aún me quedaban cosas por ver en esta ciudad, así que sacrifique a Kingdom Come (que tocaron menos de 30 minutos), y a The Rasmus, que simplemente me importaban un carajo. Yo iba al plato fuerte, y no me arrepiento.

Un telón color café (casi como el de la portada del “School's Out”) preparaba la espera para el show del maestro del Shock Rock, Mr. Alice Cooper. De fondo, curiosamente, sonaba su último disco solista, el muy interesante “Along Comes A Spider”. Muy raro escuchar música del mismo artista al que esperamos, pero bueno, tampoco es una mala manera de publicitar su placa.

Se apagan las luces, y aparece, reflejada con una sombra, la inconfundible silueta de Alice, quien asesina a una persona (todo parte del show, por supuesto) y da inicio a una descarga que durante 90 minutos no tuvo respiro, y en donde repasó su extensísima carrera. Claro, los fuegos se abrieron con cuatro clásicos imperecederos e inmortales del rock, como fueron ‘It's Hot Tonight’, ‘No More Mr. Nice Guy’, ‘Under My Wheels’ y ‘I'm Eighteen’. Con sólo eso, me iba feliz para la casa.

Un sonido perfecto y una banda potentísima de la mano del maestro Jimmy DeGrasso en los tarros (a quien tuvimos la suerte de ver con Hail! en enero), más el sólido bajista Chuck Garrick, que lleva años junto a Alice. En las guitarras, la dupla compuesta por Kerri Kelli y Jason Hook funcionó a la perfección. Pero, en todo caso, el show ES Alice Cooper, y los demás, sus secuaces, pierden protagonismo ante el furibundo desplante del maestro, quien a sus 61 años no ha perdido un ápice de su bestialidad.

"Is It My Body" continuó el show, en donde aparecieron además unos verdugos llevándose en camilla al cuerpo que Alice mató al principio. El show estaba recién comenzando. A ello siguió el único repaso a los últimos trabajos de Cooper, con ‘Dirty Diamonds’, donde Alice tiró collares a la audiencia, y ‘Vengeance Is Mine’, que sonó potentísimo.

‘Feed My Frankenstein’ fue el primer repaso a los 80, y demuestra que Alice Cooper es de los pocos artistas que puede pavonearse de haberse paseado por (casi) todos los estilos del rock, y haber sacado trabajos buenísimos en cada uno, y a ello le siguió ‘Halo Of Flies’, en donde una geisha fue apuñalada sin compasión. Luego, quedaron en el escenario Garrick, y los dos guitarristas estuvieron tocando una caja cada uno, haciendo una especie de ritmos tribales que dieron paso a un soberbio solo de DeGrasso. ¡Cómo toca este tipo!

Y el humo que cubrió el escenario nos dio la bienvenida a la pesadilla que Alice Cooper, vestido tal como la portada del CD, relata magistralmente en "Welcome To My Nightmare". Y, para hacer más gráfica la pesadilla, salieron a escena una bailarina y un grupo de carniceros con cabezas de chancho que se perseguían por todo el escenario, forcejearon con Cooper, y quedaron estupefactos ante el grito de STOP que les dio.

Con las cosas en silencio, ‘Only Women Bleed’ puso un respiro, y con la bailarina mandándose un show soberbio sobre el escenario. Temazo. A él le siguió el clásico ‘Steven’, para luego seguir la descarga con la ya clásica tripleta que junta a ‘Dead Babies’, ‘Ballad Of Dwight Fry’ y ‘I Love The Dead’. Claro, mientras se suceden estos temazos, Alice nos muestra a la guagua en el coche, le clava una estaca, sale sangre, lo apresan, le ponen una camisa de fuerza y lo cuelgan. De miedo.

Ya con más de 75 minutos de rock, las cosas llegaban a su primer fin con otro clásico, ‘School's Out’, en donde globos rellenos de confetti saltaban del escenario, haciéndonos a todos partícipes del fin de clases. La banda abandonó las tablas para luego regresar y descargar el infaltable ‘Poison’ que fue coreado por toda la audiencia, dando fin a un show que simplemente fue extraordinario. El set list normal fue acortado, eso sí, por el formato "festival" en que se enmarcaba el concierto, pero ya da lo mismo. Con lo visto hasta ahí, todo valió la pena... pero un insecto letal esperaba para picar mortalmente.

Durante unos 25 minutos, el escenario cambió completamente. Se instaló una gigante pantalla Led, y unas plataformas que nos daban la bienvenida al futuro, temática del ultimo CD de los alemanes, el majestuoso "Humanity: Hour 1". Con un video a lo “Star Wars”, se daba comienzo a un verdadero ritual de esta institución del rock llamada Scorpions, quienes no se guardaron nada y efectuaron una descarga atronadora de lo más clásico de su variadísimo repertorio. ‘Coming Home’ abría los fuegos, mostrando a una banda que se nota que disfruta en el escenario. Todos se ríen, corren de una lado para otro y demuestran un estado físico y vitalidad envidiables.

Las cosas siguieron en alto con ‘Loving You Sunday Morning’, ‘Is There Anybody There’ y ‘The Zoo’, en donde el soberbio Matthias Jabs se mandó un excelente solo con talk box. Y todo se mantuvo rockeando con ‘Coast To Coast’, en donde Rudi Schencker se vistió de héroe, mandándose un solo cargado de sentimiento. Luego, las guitarras acústicas se hicieron presentes, y sonaron ‘Send Me An Angel’ y ‘Holiday’. En estos temas, el pequeño Klaus Meine demostró que su voz se mantiene intacta, y además el batero, James Kottak, le imprime un poder asombroso a los clásicos de la banda, que toman una nueva dimensión con sus baquetas, sin contar, además, el apoyo fundamental que hace en los backing vocals.

El único repaso a su último disco vino con la ya imprescindible ‘321’, que sonó simplemente atronadora, y en donde el bajo de Pawel Maciwoda mantiene a toda la banda sonando como una aplanadora de Rock N Roll. Las bailarinas que salieron al escenario nos decían que ‘Tease Me, Please Me’ era el siguiente tema, y otro momento que quedara en la retina de todos.

‘Rhythm Of Love’ fue el siguiente tema, intercalado con un mini solo de Jabs que dio paso a otro clasicón: ‘Bad Boys Running Wild’. Creo que no hay palabras para describir todos los himnos compuestos por estos teutones... Kottak se mandó un magistral solo después, demostrando su poderío en los tarros, y después las cosas simplemente se salieron de madre, ya que sonaron seguidas las imprescindibles ‘Blackout’ y ‘Big City Nights’, en donde Schencker volvió a tomar el papel de lead guitarrist.

La banda dejó el escenario por unos momentos, pero la vuelta vino de la mano de una tripleta extraordinaria que nos dejó a todos rendidos ante los escorpiones. Claro, si suenan ‘Still Loving You’, ‘Winds Of Change’ y ‘Rocking Like A Hurricane’, ¿qué más se le puede pedir a la vida?

En fin, un grupo que jugó absolutamente de local y que se entregó al máximo recibió la ovación de un público absolutamente extasiado. Por supuesto que me hubiese gustado que el show fuese más largo, ya que muchos temazos quedaron relegados, pero, en fin, no se puede tener todo, y con lo visto me doy más que pagado...De ese modo, se puso fin a una memorable e inolvidable jornada de Rock N Roll, que juntó a dos leyendas por derecho propio y que demuestran que con más de 35 años de carrera, Alice Cooper y Scorpions tienen cuerda para rato.

Gustavo Serrano Ferrer
Fotos: archivo web

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