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BLIND MELON EN CONCEPCIóN

BLIND MELON EN CONCEPCIóN

Los melonheads pueden dormir tranquilos

Sala 2, Concepción.
31 de julio de 2011.

A pesar de ser domingo y del frío que reinaba en la noche penquista, Blind Melon logró reunir a una muy respetable convocatoria en su segundo concierto en nuestro país, ratificando que a pesar de que muchos los consideren un one hit wonder, la banda tiene una fanaticada fiel y numerosa por estas tierras. El lugar elegido para tan memorable jornada fue la Sala 2, ubicada en pleno centro de Concepción, y que gracias a su diseño y arquitectura clásicos otorgó al concierto un carácter especial, íntimo y casi familiar.

Aunque fue un show con similar estructura al del sábado, con variaciones mínimas en el setlist, el quinteto demostró en todo momento una entrega, integridad y compromiso ejemplares con su público, características que vistas desde abajo del escenario resultaban, cuando menos, gratificantes.

Tras la correctísima presentación de Black Circle, banda local que entibió los ánimos con su mezcla de  hard rock y aggro, llegaba el momento de disfrutar el plato de fondo de la noche. Cerca de las 22:00, entraron en escena Travis Warren y compañía, invitando a quienes quedaban sentados a ponerse de pie, acercarse al escenario y participar con el grupo; se iniciaba así el viaje con 2x4, corte del segundo LP de los de Los Ángeles, obertura tradicional de sus presentaciones. “¡Concepcióoon!” saludaba el carismático frontman y se desplegaba así un arsenal de canciones tomadas de “Blind Melon” y “Soup”, que con el correr de la noche despertaron una respuesta emocional en el público más devoto.

Como la noche anterior, el setlist fue un repaso general de la historia del quinteto, pensado idealmente para quienes habían perdido toda esperanza de alguna vez disfrutar de estas melodías en directo. Puntos altos en la veta  melosa fueron ‘Sleepyhouse’, ‘Drive’,  ‘Soup’ y ‘Mouthful of Cavities’, mientras que en el up-tempo algunos destacados fueron ‘Paper Scratcher’, Soak the Sin’ y ‘Time’,  donde las guitarras de Christopher Thorn y Rogers Stevens marcaban la pauta mientras un frenético Travis Warren corría y brincaba de un lado a otro sin parar. 

Si bien la entrega arriba del escenario era total, lamentablemente, abajo de él no pasaba lo mismo. Es cierto que un número importante de fanáticos que vibraba con cada canción, pero hubo otro grupo no menor que, a pesar de las reiteradas invitaciones de la banda a acercarse y participar, nunca logró involucrarse, impidiendo generar esa atmósfera de comunión tan especial que se dio la noche del sábado en el Teatro Caupolicán. Momentos importantes de interacción  fueron ‘Change’, ‘I Wonder’ y por supuesto la inmortal ‘No Rain’, temas que contribuyeron a afiatar el vínculo entre la banda y su audiencia.

Mención aparte merece Travis Warren, el joven vocalista que teniendo la titánica tarea de reemplazar a Shannon Hoon, hace una labor notable al recordar y mantener vivo su legado, con una interpretación ejemplar de cada canción, una voz demoledora,  y una presencia y soltura que dan al espectáculo el más alto nivel, totalmente acorde con lo que uno esperaría de un nombre tan legendario como Blind Melon. Imposible olvidar su salto hacia el público mientras sus compañeros de banda se divertían improvisando sobre los grooves de ‘Soak the Sin’.

Llama la atención que la única cita a “For My Friends” sea la canción del mismo nombre, pues aunque es claro que el propósito principal de esta reunión es honrar al fallecido vocalista, hay grandes canciones en ese disco merecen ser recordadas.

Se cerraba así una noche redonda en que la banda se alimentó de la energía del público y el público del de la banda, donde se creó un momento de unidad como pocas veces se ven en estos espectáculos. Es claro que los cinco músicos disfrutan lo que están haciendo, que el cariño de la gente los traspasa, y que, a diferencia de muchas otras reuniones, el propósito de estos conciertos no es otro que tocar música y divertirse haciéndolo.

Es extraño lo que pasa con Blind Melon. Sin ser una banda masiva ni de gran popularidad, quienes realmente disfrutan de su música lo hacen a un nivel de involucramiento que sorprende. Es de esas agrupaciones que despiertan una fidelidad y un cariño que va mucho más allá de la mera admiración por un ídolo musical, es una relación de cercanía, respeto y devoción que cuesta entender y más aún explicar. Quienes viven su música de esa manera saben a lo que me refiero y estas dos noches fueron la culminación de una relación que se mantuvo inconclusa por largos años, una especie de reencuentro en una familia fragmentada por la distancia y el tiempo.

Aunque si hay que quedarse con un show, el del sábado en el Caupolicán es a todas luces el elegido, la noche de hoy sirvió para dar cierre a un fin de semana musical con una banda que, aunque subvalorada, ha dejado una huella muy profunda en una generación y en un momento en el desarrollo del rock. Bien valió la pena la larga espera y el viaje entre ambas ciudades. Los melonheads por fin pueden dormir tranquilos.

Texto
: Álvaro Rojas
Fotos: Diego Solís

Setlist
2x4
Toes Across the Floor
Soup
Drive
Paper Scratcher
Wilt
For My Friends
Sleepyhouse
Change
Soak the Sin
No Rain
Time

Encore
The Pusher
Mouthful of Cavities
Walk
Galaxy

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