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John Barleycorn Must Die

John Barleycorn Must Die

John Barleycorn Must Die

Sábado 02 Julio, 2011
1970. Island Records
 
Siempre se ha dicho que segundas partes nunca han sido buenas. Sin embargo, existen momentos en los que esta frase del inconciente colectivo no se cumple del todo. Y qué mejor ejemplo que hablar de la historia del grupo inglés Traffic. Desde su creación en 1967, el cuarteto había sorprendido a todo el mundo con su fusión de rock, psicodelia, folk y jazz. Además de esto, un elemento gravitante a la hora de referirnos a los grandes méritos de Traffic, era que estaba compuesto por cuatro tremendos músicos, quienes eran multiinstrumentistas. Estos jóvenes muchachos, que no superaban los 23 años, se llamaban Steve Winwood, Jim Capaldi, Dave Mason y Chris Wood, todos músicos de excepción, con un tremendo potencial y calidad.
 
Y es en su primer disco de 1967, donde crean una canción que quedaría por siempre en la memoria de los rockeros de todos los tiempos: obviamente me refiero a “Dear M r. Fantasy”, una pieza llena de misticismo, un sonido potente, y un solo extenso de guitarra que ocupaba casi la mitad del tema. A partir de este momento, los hits se sucedieron: “Feelin’ Alright”, “40000 Headmen” o “Medicated Goo” serían temas que obtendrían mucho éxito. Pero como no todo lo que brilla es oro, los problemas al interior de la agrupación eran el pan de cada día, y hacia comienzos de 1969 la disolución era inminente. Un triste final…por el momento.
 
Porque Steve Winwood, luego de la creación y disolución en un par de meses de esa maravilla de grupo llamado Blind Faith, comenzó a trabajar en su primer disco como solista, en 1970. A medida que el tiempo pasaba y las canciones iban adquiriendo forma, Steve se dio cuenta que necesitaba el apoyo de otros músicos para esta paca que originalmente había sido vislumbrada como un álbum donde él tocaría todos los instrumentos. Entonces, para el apoyo en la percusión, convocó a Jim Capaldi, y cuando se hizo urgente la presencia de un ejecutante de vientos, el nombre no podía ser otro que Chris Wood. Y como Dave Mason ya estaba en otro camino, Traffic renace de sus cenizas con tres de sus integrantes originales. El resultado de esta experiencia es un disco impresionante, y lleva por título, “John Barleycorn Must Die”.
 
Para apreciar realmente la grandilocuencia de este trabajo, es necesario sentarse frente a los parlantes (de preferencia de un tamaño y potencia considerables), subir el volumen del equipo y prepararse, porque lo que viene es una gran experiencia.
 
Para comenzar, una pieza instrumental, siempre arriesgada, pero se trata de algo fuera de serie: “Glad”, una composición basada en el jazz de más de 7 minutos, con un ritmo pegajoso, que denota ciertas influencias latinas. Gracias a esto, podemos considerar a Winwood como uno de los mejores pianistas dentro del rock, ejecutando con maestría, clase y calidad, junto al órgano Hammond. Por su parte, Chris Wood, toma el saxo para interpretar una línea melódica inolvidable, todo esto apoyado por un sólido Capaldi en las baquetas. Siempre recuerdo la traducción que aparecía en el vinilo chileno, “Feliz”, porque es un tema que transmite este sentimiento. Pero aclaremos que no es del todo digerible, ya que tiene una estructura compleja y sonoridades heredadas de la psicodelia. En síntesis, una canción fundamental.
 
Para continuar, el nivel debía mantenerse, y surge de manera continua “Freedom Rider”, mi tema favorito del disco. Una canción excelente, donde Winwood canta como sólo él lo sabe hacer, con esa voz alta y fuerte, además de realizar un tremendo desempeño en el bajo. Por algo el rock inglés nos ha dado muchos músicos que tocan todos los instrumentos como los dioses. En tanto, Chris Wood toma la flauta traversa, en un solo bello, extenso, con muchos matices.
 
“Empty Pages” es lo que sigue: una canción tan buena como las anteriores. Destacable es el sonido que le saca a los tambores y platillos Capaldi. Este tipo tenía una manera única de tocar. Nuevamente Winwood se luce en los teclados (poner atención a la línea de piano eléctrico) y el bajo, y quiero destacar el efecto envolvente del Hammond que está presente constantemente, en esta ocasión ejecutado por Wood. De esta manera termina la primera parte de la placa, a estas alturas es posible que quien escucha esté absolutamente inmerso en la temática del disco.
 
“Stranger To Himself” es lo que da inicio al lado B del antiguo vinilo. Una pieza más rockera, donde está presente la guitarra eléctrica de Steve, junto a los coros de Jim. Creo que es una de las canciones mejor logradas en cuanto a los elementos del rock que se plasman, y que prepara al oyente para lo que viene a continuación.
 
El quinto track merece un desarrollo en extenso. Porque “John Barleycorn” es el tema que da nombre al disco, pero más allá de eso, se trata de una canción tradicional inglesa del siglo XVI. John Barleycorn es un personaje con mucho sufrimiento, que vive una serie de enfermedades producto del alcoholismo, que finalmente lo llevaran a la muerte. Es decir, la frase “Must Die” es una forma de tener compasión con el pobre hombre y que, en definitiva, descanse en paz después de tanto infortunio. Y con esta muerte, permite que otros sobrevivan.
 
Otro punto interesante sobre esta historia es que Jack London daría este título a su novela autobiográfica, como una manera de hacer un paralelo con el flagelo que significó el alcoholismo en su vida. Todas estas razones son las que hacen que se trate de una obra musical compleja, con una incesante guitarra acústica, percusiones y la flauta traversa de Wood. Además, las voces de Winwood y Capaldi nos permiten apreciar toda la emotividad que genera el personaje en quienes cantan. En definitiva, esta versión de “John Barleycorn” es un homenaje hecho con sentimiento y maestría, y hasta el día de hoy, se trata de una canción que ha traspasado los límites del tiempo, y que emociona al escucharla.
 
La placa culmina con la gran “Every Mother’s Son”, una canción de larga duración, donde Winwood realiza uno de sus trabajos vocales más emblemáticos. El potencial de este corte es tremendo, y demuestra que sólo tres músicos eran capaces de crear música de la mejor calidad, algo que en estos días es difícil de conseguir.
 
“John Barleycorn Must Die” marcaría para siempre la carrera de Traffic. La fusión de varios estilos musicales sería perfeccionada en los discos que vendrían posteriormente como es el caso de “The Low Spark Of High-Heeled Boys” o “When The Eagle Flies”. Pienso que si alguien quiere conocer a esta tremenda banda, es necesario que comience por esta obra, la más emblemática, y por qué no decirlo, la mejor de estos grandiosos músicos, dos de los cuales (Wood y Capaldi) descansan en paz, como presumiblemente lo hizo John Barleycorn.
 
Emilio Garrido R.

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