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Otomo Yoshihide: “Quiero seguir haciendo más música y más ruido”

Otomo Yoshihide: “Quiero seguir haciendo más música y más ruido”

Explorador nipón llega a Chile para participar en el FIMI 2017
Martes 07 Noviembre, 2017
Otomo Yoshihide: “Quiero seguir haciendo más música y más ruido”

Músico incansable, pionero de la improvisación y explorador sonoro,  Otomo Yoshihide es un referente de la experimentación a nivel mundial. 

Desde sus inicios a fines de los 80 y en una banda de la importancia de Ground Zero, el músico japonés ha trabajado en los más diversos formatos, que van desde el ruidismo radical, pasando por covers de artistas como Víctor Jara y The Beatles, hasta llegar la manipulación sonora con tornamesas, guitarras y procesos electrónicos.

Su amplitud y creatividad como artista es enorme y en su obra se pueden encontrar trazos de la música noise, el jazz de avanzada, la vanguardia, la música clásica contemporánea, además de múltiples colaboraciones y un importante rol como creador de obras para películas y televisión.   

Yoshihide se apronta a visitar Chile, para ser parte del Festival Internacional de Música Improvisada (FIMI 2017), en el que participará en dos fechas: una clase magistral el viernes 10 de noviembre entre 11 y 13 horas y ese mismo día, a las 21 horas, en un concierto. Ambas instancias en el Espacio Tegualda (Tegualda 1555, Barrio Italia). Además, se presenta con músicos nacionales en dos conciertos más: el sábado 11 de noviembre en Sesiones Piso 3 en el Espacio 1192 (José Manuel Infante 1192) y el miércoles 15, en la Sala Master. Ante su inminente llegada, conversamos con el explorador sonoro nipón.

¿Qué nos puede adelantar de la performance que hará en el Festival chileno Festival Internacional de Música Improvisada (FIMI) o International Festival of Improvised Music?

-Simplemente haré una sesión de improvisación como siempre.

FIMI es un Festival de música improvisada y usted ha sido uno de los importantes improvisadores de los últimos 20 años ¿Qué nos puede comentar de dicho arte? Tomando en cuenta sus largos años de experiencia, ¿qué nos puede decir de aquella forma de crear música como método creativo?

-Pienso que justamente la improvisación es más natural que la música compuesta. Por supuesto, que también escribo piezas definidas cuando es necesario, sobre todo para un ensamble. Sin embargo, hasta en un colectivo usar la improvisación como método creativo, es mucho más interesante físicamente, incluso cuando pienso en lo social, desde donde saco muchas ideas apasionantes. Pienso que la música improvisada es muy importante para crear una idea de estructura social. 

Su obra es extensa y diversa. Hablemos primero de Ground Zero. ¿Qué recuerdos tiene de aquella época de principios de los 90? ¿Qué tan importante fueron para usted aquellos años de su carrera?

-Ground Zero funcionó entre 1990 y 1998 y, obviamente, fue un período muy importante para mí. Experimentamos muchísimo en esa banda, especialmente combinando canciones, ruidismo e improvisación usando samplers. 

¿Cómo llegaron a conocer en Ground Zero la obra de Víctor Jara y cómo llegaron a concretar esa increíble versión de “El Derecho de Vivir en Paz” en el disco “Play Standards” de 1997?

-Soy un gran fanático de Víctor Jara desde que era muy joven, desde que tenía 20 años, a principios de los 80. Tengo la mayoría de sus discos en vinilo. Cuando hicimos el cover de esa canción con Ground Zero, tratamos de combinar su sensibilidad e idea musical, con el ruido y la improvisación propios de la impronta estética de la banda.

¿Qué nos puede comentar de la escena experimental japonesa, en la que hay muchos representantes? Entre ellos, Merzbow, KK Null, Boredoms, Ruins, solo por nombrar algunos de una larga lista ¿Se puede hablar con autoridad de una escena noise establecida en Japón? ¿Qué relaciones tiene con aquellos músicos o con otros de la tradición musical nipona?

-Mi música tienen una gran influencia la escena de experimentación noise libre de Japón de la década 70, con representantes como Masayuki Takayanagi, Kaoru Abe y Hijokaidan. Artistas como Merzbow, KK Null, Boredoms y Ruins son de mi generación y en los 90 trabajé ampliamente con músicos como EYE, Seiichi Yamamoto de Boredoms, Tatsuya Yoshida, Toshimaru Nakamura, Sachiko M, Incapacitants y el mismo Hijokaidan, entre otros. Pienso que con ellos nos influenciamos recíprocamente.

¿Cuáles diría que son sus influencias más importantes como músico? ¿La tradición de improvisación libre europea, encabezada por los integrantes de AMM Y Derek Bailey? ¿El downtown de Nueva York? ¿El noise rock japonés? ¿La música académica contemporánea? ¿Todo aquello y más?

 -Mis influencias más importantes son Masayuki Takayanagi, Kaoru Abe y, por supuesto, Toru Takemitsu. También nombraría a compositores del pop nipón como Takeo Yamashita y Hachidai Nakamura. Y claro, AMM, Dereke Bailey, los músicos del downtown de Nueva York y el noise rock japonés, son muy grandes para mí. 

¿Cuál es su relación con John Zorn? ¿Cuán importante fue para usted en sus primeros años de carrera? ¿Cómo fue interpretar su pieza “Cobra”?

 -Bueno, entre 1984 y 1990, John vivía la mitad de su tiempo en Tokio, así que era como un músico del undergound japonés. Tuvo una gran influencia no solo en mí, sino que en general en la escena subterránea de Tokio. Claro, interpreté muchas veces su composición “Cobra” en Tokio y Nueva York. Es una pieza grandiosa y muy lúdica, que me causó un gran impacto.  

Otro interesante hito con Ground Zero, fue la re-interpretación que hicieron de la música de banda europea Cassiber ¿Qué nos puede comentar de aquel proyecto?

-La verdad es que conocí a Heiner Goebbels –integrante de Cassiber- en Kyoto hace muy poco. Cuando trabajamos juntos en el proyecto que me comentas, lo hicimos a través de grabaciones, no personalmente. Tengo una fuerte influencia del álbum “Frankfurt-Peking” del dúo de Heiner Goebbels y Alfred Halth e hice una versión divertida de aquella pieza con Ground Zero. Eso fue lo último que realizamos con la banda antes de separarnos. 

¿Cómo fue que se interesó por los tornamesas y qué es lo que le sigue atrayendo de aquel artefacto como herramienta para crear música?

-A fines de los 70 me comencé a interesar en la denominada tape music y a principios de la década siguiente, incorporé las tornamesas para crear esos collages sonoros, sobre todo influido por Christian Marclay. Y sí, claro, sigo muy interesado en crear música con tornamesas, especialmente cuando trabajo en instalaciones de sonido o feedbacks.

 ¿Cuánta importancia tiene para usted la música tradicional oriental -Japón, China- y cómo conjuga dicha cercanía con el gusto por el ruido puro?

-Aun no entiendo del todo cuando personas de Occidente me preguntan sobre la música tradicional de Oriente. Por lo general, nadie pregunta por la música tradicional occidental. Como sea, ¿a qué se refieren con tradicional? ¿Música de hace cien años, de hace mil años? ¿Qué es la música pop de los 60 en Japón? ¿Cuán antigua es la tradición por la que preguntan? Como te decía, tengo muchas influencias de la música nipona de los 60 y 70 y también de la música improvisada de los 70. Esa es mi tradición, ¿no?

¿Qué nos puede contar, a grandes rasgos, acerca del trabajo con otros importantes músicos? Por ejemplo, ¿cómo fue el trabajo con el baterista noruego Paal Nilssen-Love o más atrás en su carrera, con músicos como Bill Laswell, Christian Marclay o Jim O’Rourke?

-Todos ellos son buenos amigos, grandes músicos y siempre disfruto mucho trabajar con ellos. Colaboré con Christian Marclay en el Sapporo International Art Festival. Fue muy apasionante.

Otra de sus importantes colaboraciones, ha sido la que ha tenido con una institución de la música japonesa como lo es Ryuicho Sakamoto. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con él y qué representa Sakamoto para la música de su país?

-Por supuesto, Ryuichi es muy famoso e influyente en Japón e incluso mi madre conoce su música. Él también trabaja en asuntos sociales, así que realmente le tengo un inmenso respeto.  Siempre es una gran alegría poder colaborar con él, me encantan sus improvisaciones en piano y es un placer poder improvisar juntos.

Una veta que también ha sido muy relevantes en su carrera es la creación de bandas de sonido para películas y series de TV ¿Cómo enfoca aquellos trabajos y cuán diferente es su acercamiento en relación a uno de sus discos solistas?

-Trabajo en música para películas o televisión desde 1993. Es un trabajo muy relevante para mí, en el mismo nivel que mis trabajos solistas. Aparte de que la manera de crear es algo diferente, es un trabajo muy parecido que al que hago en mi obra personal.

¿Qué nos puede comentar de su Otomo Yoshihide's New Jazz Quintet?

-Bueno, fue un proyecto que funcionó entre 1998 y 2005. Luego de aquello fundé New’Jazz Ensemble o New Jazz Orchestra hasta 2008. Desde esa fecha lo reduje y mantengo el New Jazz Trio, con quienes toco dos o tres veces al año. Espero rearmar el Otomo Yoshihide's New Jazz Quintet en Tokio el corto plazo, con otros de los integrantes fundadores. A veces siento la necesidad de mantener la conexión con el free-jazz o el nuevo jazz, ya que es una parte importante de mis raíces como músico.

Con su obra es difícil hacer una descripción estilística mínimamente estable. Se ha movido por mundos diversos en todos estos años y ha editado gran cantidad de material de los más variados formatos. ¿Cómo le gusta que sea mirada su obra y sea percibida su figura en el mundo de la música contemporánea?

-No pienso en aquello. Solo sigo mis intereses y hago música que me apasiona.

¿Cuáles son los planes futuros de Otomo Yoshihide a corto y mediano plazo? 

-Estoy muy interesado en trabajar con otros músicos asiáticos. En los últimos diez años he estado haciendo conexiones con artistas dentro de Asia, porque nunca hemos tenido una comunicación real entre nosotros. Así que empecé con proyectos como FEN (Far East Networs), Ensembles Asia y AMF (Asian Meeting Festival). DJ Sniff y Yuen Chee Wai se unieron y me ayudaron con estos proyectos. De hecho, ellos ahora dirigen AMF. Espero también salir más seguido de Asia y conectarme con otras culturas musicales como la latinoamericana y otras. Tengo 58 años y tal vez sea tiempo de cuidar más mi salud que en el pasado. Como sea, quiero seguir haciendo más música y más ruido. 

Muchas gracias por su tiempo señor Yoshihide

Web oficial: http://otomoyoshihide.com/en/

Héctor Aravena A.

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