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Never Gonna Die

Never Gonna Die

Never Gonna Die

Miércoles 02 Mayo, 2018

2018. Epitaph

Hace 21 años, Pennywise veía en “Full Circle” un testimonio de profundo desahogo. El “álbum negro” de los californianos tuvo que matizar el dolor por el suicidio de Jason Thirks (bajista/fundador) y el agitado entorno construido a partir del ambiguo segundo mandato de Bill Clinton. La fórmula empleada fue decidora: afinar la mirada social a través de una descarga furiosa de skate punk, ampliada al filo del thrash californiano que siempre le ha quitado el sueño a Fletcher Dragge (guitarrista). El manual marcó un precedente difícil de equiparar hasta llegar a “Never Gonna Die” y la reinserción de ese espíritu vitalista y combativo.

"Stay Strong and carry on" exclama Jim Lindberg en ’Keep Moving On’, una potente mirada al ciclo actual de la banda y su primer disco de temas inéditos en una década, obviando la efectiva compilación de viejas ideas presentadas en “Yesterdays”. Pennywise luce renovado y listo para un nuevo asalto a la hora de validar su liderazgo en el punk melódico; ‘We Set Fire’ los muestra despiertos y escupiendo el mismo descontento de aciertos pasados: lúcidos al momento de rescatar la rapidez y vehemencia de “Straight Ahead” en ‘American Lies’ y también atinados al momento de nunca perder el espíritu positivo, propio de sus profesores del hardcore ochentero, en una creación con la estampa de ‘Live While You Can’.

Por muy bien que haya resultado “All Or Nothing” con Zoli Teglas, la importancia de esta formación es indiscutible. Fletcher lo sabe y no dudó ningún segundo con sus compañeros cuando se dio la chance de reclutar, nuevamente, a Jim. No hay giros estilísticos ni desafíos superados, sí una propuesta afianzada en la ruta durante 5 años y hay interesantes testimonios de vida: ‘She Said’ aflora la visión del cuarteto a la hora de asimilar la pérdida de un ser querido y un mensaje implícito hacia las adicciones y excesos que calaron hondo en el ciclo dorado del circuito californiano.

Si “Full Circle” veía en ‘Society’ una prendida carta de cambio al punto de añadir contingencia a la agenda de la banda, ‘Won´t Give Up The Fight’ pone sobre la balanza el poder de la calle a la hora de albergar el repudio de la gente ante el gobierno de turno y sus líneas más corruptas; ‘Goodbye Bad Rimes’ te levanta el alma con esa pegada que el grupo retoma en sus ejercicios mejor evaluados y vale destacar el trabajo melódico en coros y los efectos en la voz de Lindberg.

“Never Gonna Die” valida los mejores momentos firmados por Pennywise, sin la necesidad de forzar hitos de décadas pasadas. Todos estaban al tanto del enorme desafío de reunirse en la misma sala de ensayo en la que hicieron historia junto a Jason y firmar un set de canciones a la altura. Y vaya que lo consiguieron, dejando de lado mañas y egos innecesarios. Inmejorable paso para esperar con tranquilidad una efeméride de peso: 3 décadas al servicio de su circuito, sin concesiones estilísticas. Solo queda aplaudir.

Francisco Reinoso

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